Jaime y Diego aullaron en la FIL.

Published On noviembre 30, 2012 | By Kä Volta: Redacción | Cultura

Por: Irvyn Roho

El lamento vibrante y agresivo que sacudió la FIL.

Con colaboración de la editorial Sexto Piso, en un escenario austero, con una mesa de ping-pong detrás de la guitarra y una máquina de escribir con tequila, Diego Luna y Jaime López se encargaron de interpretar  “Aullido” de Allen Ainsberg,  en un viaje violento de un grupo de jóvenes por la década de los cincuentas estadounidenses postguerra empapados de sexo, de jazz y de sopa.

Lee un párrafo Diego, y enseguida Jaime lo repite en una sucia prosa a modo de jazz con una voz rasposa y aguardientosa con tanta tristeza que… “He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura” 

El poema sigue y sigue por rincones de Estados Unidos, un viaje etílico que de pronto regresa a la actualidad decadente, sin sentido, una realidad donde las drogas no alteraban, ayudaban a regresar a su única realidad.

“Moloch” El drama seguía poniéndose denso en la sala y justo para enmarcar la aparición de Diego por atrás de los espectadores, una armónica lloraba en la boca de Jaime. “Estoy contigo en Rockland” Carl Solomon, quién porta la dedicatoria del poema y que Allen conoció en un psiquiátrico con este nombre.

“Santo” El final del poema cae en una espiral de aullidos entre Diego, que sigue con las líneas, el director de la puesta, oculto en el público gritando misteriosamente “¡Santo!” y Jaime torturando la guitarra como fondo unificador. Santo.

Así terminó la noche, entre el público compuesto en su mayoría por mujercitas que querían ver al señor Luna y uno que otro viejito que seguro le robó un libro de Burroghs a su papá que si vivió la versión mexicana de la Generación Beat.

Una joya vulgar difícil de ver y de entender, aulló junto con las lágrimas de la armónica y los gemidos de la guitarra.

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