La Emperatriz de la Mentira: homenaje a la locura.

Published On noviembre 29, 2012 | By Nay Esparza | Teatro

Cuando me enteré de que la ópera basada en el libro “Noticias del Imperio” de Fernando del Paso, se presentaría en el marco de la FIL, me emocioné bastante. Comencé a informarme y di con que hacía poco se había estrenado, que era multimedia -pues 3 pantallas apoyaban la escenografía-, y que la filarmónica de Baja California era la encargada de musicalizarla. Decidí cubrir el evento.


Al llegar al Teatro Diana el día de la presentación (lunes 26 de noviembre), lo primero con que me topé fue ver que el mismo Fernando del Paso asistía, además de otros autores y personajes del medio literario. La gente que asistía se segmentaba en edades de 25-35 años y 45-60 aproximadamente, todos muy emocionados y a la expectativa de lo que verían.

Se dieron las 9pm y entramos al lugar. No se llenó en su totalidad, así que la gente comenzó a sentarse donde pudo. Los de prensa estábamos en las orillas, cámaras en mano, mochilas en la espalda, y yo haciendo malabares para detener en la misma mano el bolso, la libreta y el equilibrio con los tacones (sí, la primera vez que cubría un evento en un teatro, y es hasta ese día que entendí por qué los corresponsales de medios andan en tenis y jeans).
15 minutos después se abrió el telón y apareció Carlota representada por 3 mujeres, con vestidos pomposos y en diferentes colores. Sólo los tambores resonaban en el lugar, mientras que en las pantallas aparecían imágenes de Maximiliano y su fusilamiento.

La ópera siguió, así como el canto de locura de las Carlota mientras unían un maniquí de trapo y le vestían con traje y barba, al igual que a su difunto esposo: “Clávate otra vez la lengua y la campanilla, para que me hables. Clávate estos alfileres con algodón en los oídos, y vuélveme a escuchar”. Las pantallas mostraban imágenes de mujeres agarrando carne, pellejos, sangre; Maximiliano siendo marcado con un plumón en la plancha del anfiteatro.
Todo un jolgorio ‘gore’ de lo insano.

El espectáculo finalizó con las protagonistas vistiendo sólo la ropa interior de antaño, ‘pariendo’ 3 canastos con plantas (nopales), mientras de fondo se observaba un sillón que mostraba la bandera del Imperio de Maximiliano.


Personalmente, esperaba otra cosa. Mejor vestuario, menos imágenes del emperador muerto siendo marcado con un plumón, menos gritos de “Soy la Emperatriz de la nada, de la espuma”.

¿Qué habrá opinado Fernando del Paso..?

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