Eterno noviembre de Santa Melancolía

Published On Diciembre 3, 2012 | By Kä Volta: Redacción | Cultura

Por: Irvyn Roho

Entre el anochecer y amanecer

Como si el Distrito supiera cuándo soltar diluvios para enmarcar una situación de estampa, así conocí en el ajetreado Café Toscano de la Roma a Rubén.

¿Cómo no juzgar a un libro por su portada? cuando te acostumbras al pequeño brillo que brinca de las personas que viven enamoradas de lo que hacen, se vuelve necesario.

Salió de la UNAM, pasante de una oficina de comunicación que peligrosamente amenazaba con truncar el crecimiento creativo a cambio del crecimiento económico. Compartimos la estabilidad de la austeridad, ese talento de comer con menos de 20 pesos, que creo que debería tener valor curricular.

Con pocos recursos y sin patrocinios es lo que echa a andar el famoso ingenio mexicano, valiéndose de parches, de improvisaciones y experimentos a ensayo y error; surgen maravillas en técnica.

Las ilustraciones, mezcla de acuarelas, tintas, correcciones menores en Photoshop siguen a Rubén como pequeños fantasmas de una misma historia, de una misma película con un mismo personaje, como esas de Woody Allen en las que siempre sale pero no protagonizan, así es Santa Melancolía.

El alterego, como escudo y como chivo expiatorio, se encarga de contar lo que Rubén prefiere no hacer. Un mundo en sepia donde jamás amanece, jamás oscurece, a base de tintas de café, chocolate diluido y tequila, como materia y como motor.

No hubo más que explicar cuando Rubén sacó un recopilador viejo lleno de tipografías atascadas de serifas presumidas y bocetos de todo y de nada.

Entre promesas de proyectos, anécdotas y una lluvia seguramente ácida, me despedí del habitante de un mundo diferente que fue a contarme su historia.

Puedes encontrar más de Rubén y cómo contactarlo en su blogspot personal.
http://guerrailustrado.blogspot.mx/

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