La nueva experiencia, en la nueva ciudad… Con la vieja gente

Published On agosto 28, 2013 | By Adolfo Bedoy | Moda, Vómito del Alma

Knitting from HellLa sensación es rara, casi puedo saborear los términos que vienen a la mente de la gente que me mira en el centro de la ciudad, “marica, amanerado, gay, invertido…”, son sólo algunos de las definiciones que mis ojos encuentran en la gente que camina y mira cómo yo me siento en una banca a tejer.

Tal vez parezca raro, pero yo nunca había tejido en mi vida. Incluso en la primaria, cuando los trabajos de manualidades eran hechos por mi madre o hermanas. Nunca fue el alumno favorito de la maestra López (la encargada del área de manualidades), ni mucho menos regalé bufandas en navidad a mi gente querida. En otras palabras, no tengo ni puta idea de que hacer aquí.

Así que ahora analizo mis herramientas de batalla. Dos “chopsticks” metaleros, y un poco o mucho de tela de colores mamilas y consistencia rara. Definitivamente mi proceso de inducción a este arte, no ha sido el mejor. Pero alguien que me hará sentir mucho mejor, mi tía Beatriz. Ella sabe perfectamente que hacer o decir para meterme en estos menesteres del tejer. Ella ha tejido durante más de 50 años, según sus palabras. Nadie mejor que ella para darme lo necesario y combatir los dragones del frío o los regalos inesperados.

Después de todo un día, por fin logré dar mis primeros ataques correctos y sin tanta frustración de por medio. Me siento poderoso, casi masculino. Y no me malinterpreten, no me gusta estereotipar acciones o personas, pero cuando a media cátedra del tema mi tía me pregunta si ahora ya me gustan los hombres, definitivamente no soy sólo yo con este cliché tan despectivo. “Tan machito que te veías…”, seguido de una carcajada abierta y poderosa, es lo que consigo en ésta aventura tan nueva para mí, pero tan reconfortante.

Los primeros  retazos de algo a lo que podemos llamar ropa aparecen, me siento feliz y exitoso. Ahora hasta pienso en todo el proceso que esto conlleva y cual valioso resulta para mucha gente tejer. Ellos no pagan psicólogos, ni terapias anti estrés, mucho menos masajes relajantes en el spa. El tejer nos regala sus bondades al ritmo de Agustín Lara y sus canciones guapachosas en la habitación de mi tía. Todo un espectáculo digno de gozarse, por pocos frecuentados.

Es momento de dejar a mi tía y su comodidad, y seguir mis pasos hacia el exterior, enfrentarme al monstruo que me espera en las afueras de la casa: la sociedad. Arribo a mi destino, la plaza con kiosco a un lado de la catedral. Voy vestido de negro, botas y lentes oscuros. Me siento en una banca y saco mi kit recién adquirido. Mis “chopsticks” de batalla, y mi tela azul cielo para seguir tejiendo a la vista de todos. El resultado; simplemente hermoso. Los contrastes en las miradas ajenas, los pensamientos en voz alta del transeúnte, y hasta las risillas de algunas chavitas que se acercan lo demasiado para ser percatadas por mí ser. Una sinfonía de ironías.

Al final del día, me llevo dos ideas a la cama. La primera, México, tan cerca de los estereotipos y miedos que estos conllevan, y tan lejos del respeto al derecho ajeno. La segunda… ¡Qué tico es tejer!

Fotografía de Michael Hester vía @Pinterest http://cargocollective.com/michaelhester/Real-Men-Knit

Like this Article? Share it!

About The Author

Amo la música... El único material del universo realmente confiable y sorprendente...

Comments are closed.