#Dresses&Chilaquiles: Sin Título.

Published On octubre 25, 2013 | By Florencia Magaña | Dresses and Chilaquiles, Featuring

Si estuve ausente tres semanas, es porque me estuve preguntando ¿A donde diablos quiero llegar con esta columna? Y como no se me da eso de pensar demasiado las cosas me di cuenta que no estaba tomando el rumbo que yo quería que tomara.

No me voy a ningún lado y si de verdad les gustan esas listas de cosas indispensables, no se preocupen, de vez en vez se las estaré trayendo, son divertidas de escribir.

Sin embargo no quería ser la columna aburrida y repetitiva que las revistas de moda suelen poner en sus blog con artículos de dos párrafos de cosas inútiles que “interesan a los chavos” sobre que hacer y que no hacer respecto a TODO, y pienso que es mas agradable leer algo en lo que puedas notar que la persona que lo escribe, disfruta mucho haciéndolo, y esto es así.

Nunca he experimentado sensación como la que me da abrir un documento de texto y escribir un sin fin de tonterías que a veces terminan haciéndome reír de lo inútiles que están, pero a veces me sorprendo de a donde puede llevarme el comienzo de una oración.

Fue en la secundaria donde me anime por primera vez a escribir, mi mamá había comprado un columpio de esos que te venden en la playa que están hechos del mismo material que las hamacas, mis hermanos lo colocaron en una rama del árbol en el patio y fue mi lugar favorito de toda la casa por varios meses, en esos mismos días mi mamá me había regalado una libreta con pecesitos impresos en todas las hojas y siempre pienso demasiado para que usar cada una de mis libretas, así que, después de pensarlos mucho, decidí que en ella comenzaría a escribir, así que llegaba de la secundaria y después de comer me sentaba en el columpio y me ponía a escribir. Tenia una obsesión por escribir cosas en la que sonara muy profunda, quería que, cuando alguien leyera esos escritos se quedara atónito y que pensaran que algo andaba mal conmigo, esta obsesión fue culpa de Tracy en la película “A los Trece” que era la edad que yo tenía, así que escribía cosas como: “La puerta estaba rota, pero a mi me parecía muy sana” y otras cuantas boberías, nunca se las mostré a nadie, pero escribí en al menos 20 hojas de la libreta, cada una con un pequeño “libro” porque así les llamaba, me pregunto donde estará esa libreta ahora.

Si se preguntaban porque estoy aquí, esa historia es la de la culpa, si se preguntan a donde voy…

Fotografía de: Franey Miller

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About The Author

Nunca me he roto un hueso, por lo tanto, no tengo huesos.

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