Pliegues, el encuentro del cuerpo con el “yo”

Published On junio 18, 2014 | By Kä Volta: Redacción | Cultura, Danza

“El lenguaje del cuerpo es revelador, en él se escribe la historia personal y social de cada individuo”, es así como la obra Pliegues, trata de imprimir en los espectadores una visión diferente de lo que es el cuerpo humano, presentada por primera vez en Guadalajara, en el marco del Encuentro Nacional de Danza 2014

Por: Osvaldo Rondán

@OzPepe

Fue el Teatro Degollado donde el director de la obra Miguel Mancillas de mano de sus 8 bailarines en escena, logró cautivar a los asistentes, ofreciéndoles su reflexiones acerca de cómo los pliegues internos y externos que se manifiestan en los 10473800_679372102116835_745068511_ncuerpos del hombre y la mujer, emulan sus inquietudes introspectivas y sociales.
A lo largo de aproximadamente una hora se escucha la reflexión analítica y crítica del tratamiento que hace cada individuo de su cuerpo, a veces desdeñosa, a veces atormentadora y otras sublime; y cómo es que influye la sociedad en este trato, o incluso como se está acostumbrado a responder y a reprimir al cuerpo ante los cánones convencionales, simultáneamente cada uno de los bailarines logra proyectar el sentido de la reflexión en el fluir de sus contorsiones.

“Vemos los elementos, en escena sin mayor adorno hasta llegar al desnudo, con esa lógica de ir quitándole partes a lo que decimos ser y sólo oculta lo que somos. Porque muchas veces nuestra ropa se vuelve una especie de máscara, una manera de enfrentarnos a la gente, si nos cambian la ropa quizás no sentimos inseguros, pero si nos quitan la ropa resulta peor, es decir si tuviéramos que dialogar frente a frente con la desnudez habría una serie de inhibiciones, tendríamos que afrontar muchas cosas de nuestro cuerpo que tal vez no queremos”. Explica Mancillas quién no sólo es director y profesor de los bailarines sino que también aparece en escena, para cuestionar al público e invitarlos a replantearse muchas de sus ideas respecto al cuerpo humano.

Con una escenificación sencilla (una larga cascada plastificada e iluminada de tono amarillo suave como representación de la piel), intenta expresar desde la síntesis de un espejo para los asistentes, hasta una visión quirúrgica, impecable, y en blanco como referencia casi de hospital, para establecer la sencillez de una escenografía donde el elemento principal es el cuerpo.10416847_679372105450168_1506595182_n

La obra es un concepto original del grupo artístico de la escuela Núcleo Antares, situada en Hermosillo, Sonora, donde se estrenó por primera ocasión en la sala Miguel Covarrubias y ya cuenta con planificaciones de ser llevada a otros estados, aun inciertos, de la República.

Miguel Mancillas es el director de la obra Pliegues, profesor de danza en la escuela Núcleo Antares, ha presentado su obra en la sala Miguel Covarrubias, en Hermosillo, Sonora y en el marco Nacional de la Danza en el Teatro Degollado de Guadalajara.

P. ¿A partir de que elementos surge el concepto para Pliegues?

R: Del cuerpo y la edad, la edad no necesariamente es la vejez, la juventud, cualquier edad, es la reflexión que hacemos sobre el cuerpo y no lo observamos, no analizamos tampoco qué tanta autoridad tenemos sobre nuestro cuerpo.

P: ¿Por qué elegir la danza para manifestar esta idea?

R: Cualquier artista lo podría hacer en cualquier área; creo, incluso, que hablar del cuerpo en la danza podría ser una cuestión reiterativa, pero dada la costumbre al cuerpo, no prestamos atención en lo que el cuerpo es y cómo repercute en nosotros como individuos, en nuestra profesión o en cómo observar nuestro cuerpo que adquiere o pierde habilidades dependiendo del periodo de vida que se está viviendo. Entonces podríamos creer que la danza se aproxima a saber cuál y cómo es el cuerpo, creo que es una muy buena opción reflexionar así.

10486843_679372098783502_1163240112_nEn Pliegues abunda bastante la crítica social respecto al tratamiento que se le da al cuerpo

Es inevitable a la hora de analizar y leer al respecto la cantidad de restricciones que tiene nuestro cuerpo y de obligaciones ya otorgadas por nuestro género, parecería que es natural y que no podemos cuestionar ; no obstante tendríamos que hacerlo. Y
aunque acatemos lo que se nos dice, pero que se haga por decisión, a mí me parece muy delicado eso porque, lo único que finalmente somos es nuestro cuerpo.

 

 

P: ¿Qué es el cuerpo para usted?

R: El yo. No dividiría espíritu y cuerpo, mucha gente con ese conflicto se separa tanto del cuerpo que cree que el espíritu o el intelecto son lo más importante, pero venimos de una tradición de prohibiciones sobre el cuerpo. Hay todo un periodo de valoración del razonamiento como lo más importante lo más valioso, la inteligencia, el conocimiento; entonces olvidamos la parte animal, la parte instintiva, la parte que nos mueve más, ese divorcio entre lo que queremos ser racionalmente y lo que somos como carne, hueso y animal es un conflicto que nos hace cometer errores muy burros, muy tontos.

P: Los pliegues para el cuerpo ¿son una metáfora con la que juega?

R: Sí el pliegue es una metáfora de cómo nos doblamos, nos desdoblamos, pliegues internos, el concepto de doblez que es un entero. Una figura completa que al doblarla se vuelve otra cosa diferente a los que se creía y aun así sigue siendo la misma y sin embargo hay toda una reflexión filosófica sobre el pliegue que a mí me pareció muy interesante porque podríamos pensarlo de la misma manera como individuo. Por ejemplo: tú como persona al momento que surge algo en tu vida que hace que cambies, que gires o de alguna manera te salgas de la línea recta por tratarlo de usar en la metáfora, te vas a percibir de otra manera, te vas a dar cuenta que eres más cosas de lo que tú creías que eras.

P: ¿Cuál es entonces, su reflexión personal sobre el pliegue?

R: Lo que más me impresiona es darme cuenta que en la medida en que yo hago distancia de mi cuerpo pierdo mi mayor herramienta para sobrevivir y existir, eso es para mí lo más esencial. Independientemente de cómo se valore el cuerpo, porque no podemos negar que hay una industria del cuerpo y los que no entran en esta industria los desacreditan y quedan fuera de la jugada. Para mí es como un acto de rebeldía decir no, no lo voy a aceptar, no es verdad, no me van a decir lo que debo de sentir, cómo lo debo de sentir y cuándo lo debo de sentir, eso para mí ha sido muy importante, pero a la hora de dialogar con los bailarines, no importa la edad, todos coincidimos en esa generalidad.

 P: Háblenos un poco más del elenco

R: Son bailarines formados por la escuela que tenemos, jóvenes ensayados por mí, todos de diferentes edades con un margen de los 23 a los 38 años, me gusta respetar las edades del periodo de vida que están pasando y el entendimiento que tiene que surgir para poder hacer una obra como ésta, pues no me parece justo que a un bailarín se le perciba como un objeto escénico que tiene la capacidad de reproducir mis ideas, sino que sea un artistas con una visión, estética, política y el concepto de vida que compartimos, y a partir de eso es como trabajamos.

P: Es un elenco de bailarines jóvenes, ¿por qué?

R: Porque así ha sucedido, se da una dinámica en la que mucha gente comienza a pensar que después de los 30 ya no puede bailar porque ya bailó mucho, como si la profesión la dictaminara, nuevamente, el uso del cuerpo y así muchos bailarines deciden dejar de bailar, arriesgarse, creo que nosotros somos el único grupo con bailarines de esta edad.

P: Esta es la segunda ocasión que vienen a Guadalajara

R: Sí, estuvimos aquí hace 6 años presentando Falso Cognado que hablaba sobre cuestiones de género y el concepto de lo femenino. La cuestión de la identidad, de los condicionantes es una de la obsesiones que se mantienen en mí, no me interesa decirle nada al espectador como tal, me interesa abrir la reflexión y si el decide que está preparado para aprender el tema lo va a afrontar. A veces, de la memoria se nos van muchas cosas pero el cuerpo tiene la memoria de muchos elementos que hemos vivido desde la infancia, y no solo guarda memoria de esto, la evolución de nosotros mismos como especie también la tenemos en el cuerpo, impregnada en el cuerpo, y accionamos y reaccionamos ante esas partes, entonces si lo entendiéramos nos perdonaríamos más y no seríamos tan exigentes con nosotros mismos.

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