Los problemas de la poesía en Latinoamérica: Eduardo Milán

Published On julio 8, 2014 | By Kä Volta: Redacción | Cultura, Orquesta/Opera

Entrevista

Por: Osvaldo Rondán

@OzPepe

descargaCuando el poeta uruguayo Eduardo Milán, advierte que: “Vivimos en el tiempo en el que están todos los tiempos”, no hace referencia alguna a Dante y su Divina Comedia, sino al hecho de vivir al mismo tiempo varias poéticas que se confunden y chocan en el aire, situación que señaló como parte de Los problemas de la poesía Latinoamérica, durante su conferencia el pasado 5 de Julio en Casa Zuno.

“Se pretende rescatar  las formas (de hacer poesía) de otros tiempos, de manera inmaculada sin presión del presente, actitud completamente imposible” es como Milán advierte que  el uso de las formas poéticas de antaño en la poesía contemporánea impide el paso a la vanguardia.  Es decir, se ha cambiado la óptica de ver, leer, apreciar y sobretodo entender las formas de hacer poesía, sin que haya una reparación al respecto por parte de los poetas.

“Yo no sé qué nos hizo peor a los latinoamericanos, si la tradición poética hispana, esta nueva tradición norteamericana o aquella casi tradición francesa, pero todas las tradiciones de alguna manera nos han sometido por completo” Así criticó Milán en el uso constante  de las diferentes poéticas en américa latina, admitiendo, sin embargo, que finalmente son tradiciones que la constituyen.

No obstante, continuó puntualizando los perjuicios de las tradiciones poéticas, arremetiendo, con su característica manera crítica, contra la tradición hispana, a la que señaló como: “La peor de todas, porque nos subordinó, no solamente a lo que era una lengua sino a lo que era toda una tradición. De manera que cuando truenan  los movimientos emancipadores, en relación a esa lengua, entonces cae la lengua con todo el peso de la tradición: Todos nos volvemos Quevedos, Cervantes, Góngora, Lope De Vega y toda una cantidad de barrocos, ahí, enrevesados por las cantinas, eso se llama tradición de la lengua y es insoportable que esa lengua después de una emancipación aparezca de nuevo diciendo: Somos los fundadores de este lenguaje”.

Otros de los problemas que detecta en la poesía Latinoamérica la ejemplifica a partir del poeta y premio Nobel, Pablo Neruda:

“Neruda escribió Residencia en la Tierra, que es lo mejor de la poesía latinoamericana pero no se puede premiar, porque no se puede leer, no existen las enzimas con las cuales se puede digerir cierta poesía, falta un elemento que ayude a metabolizar este alimento para que no lo repulsemos. Uno no lee cosas que sean demasiadas complicadas”.images

El mejor consejo que da para salvaguardar a la poesía latinoamericana es mantener la autoconciencia de lo que ocurre respecto a la misma poesía latinoamericana, ser críticos y constantes y tener presentes los problemas que la ascendían sin olvidarlos, no vayan a ser de esos olvidos freudianos que siempre terminan por manifestarse y resultan peor.

Ya para finalizar señaló un fenómeno que él denomina la etapa de muéstrame más: “Y es que el ver tiene una potencia mítica, todos los mitos se basan en un ocultamiento que al día de hoy hemos perdido” apuntando así, finalmente, no sólo al retraso poética sino a la sobreexposición de la intimidad, desde el autor y  el lector que exige la misma exposición que él hace de su vida en la cotidianidad.

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P: ¿Cómo hace para que su poesía no caiga en estos problemas de La poesía latinoamericana?

Con un ejercicio de conciencia de lo que está sucediendo, de lo que se está haciendo y no se está haciendo en la poesía respecto a la innovación. La conciencia es lo único que nos va a salvar a los seres humanos, ni la memoria, ni la Revolución Francesa.

P: Si en la poesía se pondera más la forma que el fondo, en contraparte con las narraciones que resalta el fondo ante la forma, de manera que en la narración se repitan a menudo los contenidos, ¿Será que ahí reside la crítica de lo que considera el problema de la poesía, en que se repiten las formas?

Estoy seguro de que las narraciones repiten lo que ocurre porque es difícil separar, hoy en día, lo que es una prosa de lo que es poesía. A partir del boom latinoamericano que nos tocó, la prosa está inundada de lo que es el género poético, entonces ahí yo no sabría muy bien lo que es el problema, si es que la poesía toca más la forma que el fondo en relación a la prosa, lo que creo es que la crítica sí se da en el terreno de la forma y no en el del contenido porque ¿qué va a criticar, usted, artísticamente como contenido si no pasa por la forma?, sólo puede pasar por la forma y es ahí donde no se ataca porque es lo legitimado de antemano, si decimos hoy podemos escribir en cualquier lenguaje, estamos de antemano legitimando el ejercicio de la forma por encima del resultado y de la viabilidad que tiene esa forma de hacerse.

P: Cuando dice que no se lee lo complicado ¿propone un mayor uso de la literalidad, menos barroquismo o el uso de palabras más comunes para acercarse al lector contemporáneo?

R: No, yo creo que el problema precisamente está en hacer una especie de arte de consumo, que ya se sepa exactamente cuál es el beneficio que otorga, un arte sin problema, totalmente predecible, la previsibilidad dice lo que va a ocurrir.

P: Gabriel Zaid nos habla de la pleitesía que se da hoy a la imagen a partir de la hiperproducción, que también usted comentaba, en cambio se relega el contenido y se ve más el creador que la creación ¿Qué opina al respecto?

R: Zaid puede plantear ese término, es cierto hay una especie de adoración, se rinde culto a un cierto tipo de creador, pero se rinde culto a un tipo de creador como objeto, no como un precedente de paradigma, sino que se está colocando a ese sujeto de una forma de arte como objeto de una industria lo que hace es mover de lugar, no es algo que beneficie a un autor, que le empiecen a rendir culto porque  está peligrosamente aproximándose a una cafetera.

P: Si para hacer poseía se necesita de “ese poquito más, que una producción mental”, que señalaba Jaime Sabines, usted como poeta ¿Qué considera que sea ese poquito más?

R: Mira lo que pasa es que uno tiene que mezclar una parte de subjetividad que debe estar siempre presente en el arte, y la subjetividad es la historia interior que tiene un individuo, la acumulación y relación y existencialización coincidente inmemorable de lo vivido, eso debe entrar en la forma, es la parte distintiva entre un sujeto y otro sujeto, eso no se puede abolir ya perdimos la batalla por objetualización del arte, hacer un arte totalmente limpio de subjetividad, eso es un modernismo de la modernidad, la modernidad quería hacer todo objetual y no es real.  Aquí es la parte subjetiva que tiene que actuar y va actuar, el problema es que hacemos con esa parte subjetiva actuando en la obra en relación a otra parte subjetiva actuando en otra obra, ósea cómo miramos a la sobra hoy, cunando estamos en una realidad de producción artística totalmente diferente, no sé si los elementos que teníamos de juicios son válidos para este nuevo tiempo de producción, yo no sé.

Pero ¿y qué hay del romanticismo?

R: Bueno amigo, eso es lo que yo llamo el territorio de la subjetividad.

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