Los Idus de Marzo ¿Cómo hacer poética desde la subversión?

Published On noviembre 19, 2014 | By Alejandra Carrillo | Críticos y Ácidos, Featuring

La semana que pasó, como amante de la poética, me acerqué a este colectivo originario del municipio de Lagos de Moreno, Jalisco. A decir verdad me emocionó desde el principio que estudiantes y egresados de la carrera en Humanidades estuvieran regalando a su comunidad universitaria y cercanos esta manera tan sensible de creer y de escribir por y para la sociedad. Y que además abrieran la convocatoria para que poetas neófitos de cualquier lugar y de cualquier edad publicaran sus poemas, pero en general sus textos, en este espacio.

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Los Idus están conformados por Paúl Martínez, Román Villalobos, Nancy Cedillo y Paúl Carrillo, todos actualmente residen en Lagos de Moreno y cada uno de ellos tiene un estilo particular y distinto en su narrativa. El ejercicio de la escritura en ellos inició en lo solitario pero desembocó en lo colectivo. En lo bien que han sabido llevar esto.

Los Idus de Marzo es el título de esta revista mensual gratuita que los integrantes reparten por su cuenta con la finalidad de difundir su sentir, su pensar sobre una idea, sobre un tema, particularmente sobre una manera de gritar: con las palabras, blandiéndolas. Financiada por uno de los integrantes, este proyecto es un gran ejemplo sobre acción social.

En este espacio colaboran colegas, amigos y desconocidos de los Idus pero siempre siguiendo una línea editorial en donde los recursos nutren y le dan peso (un gran peso) a las propuestas cada vez distintas y estilizada.

La sección más querida, más deseable y más sustancial es “Pristina” el espacio dedicado en absoluto a la poesía de diversos escritores de la escena joven contemporánea. Aquí podrás encontrarte, lector, con piezas íntegras con una gran calidad innovadora, nada que hayas visto antes, un universo nuevo de poetas que están haciendo un muy buen trabajo de este oficio.

El número más reciente, del que yo tengo ya un ejemplar, y lo digo con una grave emoción, dedica todo su Pristina a un tema que, por supuesto, no podía pasar desapercibido: las muertes, desapariciones y más casos sin resolver en Iguala, Guerrero. Para más señas #Ayotzinapa.

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Y aquí los Idus se organizaron para llevar la poesía, mejor dicho, para dirigirla en sintonía con su entorno, para darle una fuerza aún mayor al tocar las fibras sensibles de una sociedad no para utilizar este tema tan delicado como un recurso para hacer escritura, sino para llevarla al discurso de una manera más profunda, menos revolcada y amarilla, creo que para apropiarla, para digerirla y para provocar un incómodo murmullo público. Para narrativizar la realidad en un verso conciliar entre la poética y el entendimiento.

Esto me recuerda, por cierto, a una serie de Tweets que leí hace unos días en la cuenta de una poeta que admiro en demasía, María Rivera, ella lo dice así:

De esto se trata, de encontrar el cause en el que la poesía deja de ser materia fija en el papel para hacerle afrenta a la realidad sin dejar de lado la estética.  Lo que, sin duda debe representar un reto importantísimo. Aquí me refiero a: revictimizar, caer en editorialización política, caer en el cliché del rojillo poeta… es un gran reto; pero luego está también la necesidad imperiosa que parecen tener todos los poetas de “dolerse”. Y aquí está, querido lector, lo impresionante de este colectivo. 

Crónica:

 Me di cita a la presentación de los Idus de este mes en una preparatoria regional del muncipio alteño ya mencionado, (imaginenme con mi sombrero y mi rebozo callada y nerviosa entre un montón de preparatorianos y mueran de risa).

Al principio los chicos de entre 15 y 20 años no podían guardar silencio, claro que la mayoría estaba en el auditorio por obligación de los terribles maestros que los llevan casi arrastrando. Y aquí abro un espacio para declarar mi admiración con la que los Idus nunca perdieron la calma.  Leyeron los poemas presentados en el mes hasta que poco a poco se fueron saliendo los alumnos que iban forzados a la presentación del número 6 (el más reciente), con los pocos que quedábamos los poemas comenzaron a sonar con más fuerza, a tocar fibras más profundas, pero la gota se derramó cuando uno de los Idus, Román, hizo que los ahí presentes rezaran al ritmo de un poema de Aref Palacios

“Los policías no existen, Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen,Los policías no existen…”

Fue magnífico. No sé si ellos se den cuenta del arma que poseen, de la fuerza de ese acto de publicar, ese acto contestatario y violento de encontrar sus propios medios, de hacer de la poesía un arte público e inconforme. 

Yo regresé maravillada, recomendando a todo el que conozco este honesto, directo y estético proyecto. (Sí, estoy editorializando, qué miedo). 

Los Idus me enseñaron esta semana que hay más valor en los actos que confrontan la realidad desde sus trincheras y que hay mucho por hacer en las pequeñas comunidades si queremos cambiar a nuestro dolido país.  Así se empieza. Dando estos estruendosos pasos. 

Por eso, queridos 4 o 5 lectores de esta modesta columna, si quiere y tiene la oportunidad vaya corriendo a conocer a los Idus de Marzo, anexo su página de Facebook donde podrá conocer más detalles al respecto:  https://www.facebook.com/losidusdemarzolagosdemoreno Ojalá que no se lo pierda, y si usted quiere un ejemplar, los Idus me regalaron muchos, contácteme, lector a través de mi twitter, @ale_atezada o comentando este post.   

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About The Author

Soy editora de la sección de Arte y Cultura en la publicación web Kä Volta Reportera en el diario impreso La Crónica Jalisco. Estoy en proceso de combinar mi vida de blogger y mi vida de gente (muy) seria. Me encantan el arte, los libros y los tragos ¡Contáctame! criticacerebral@gmail.com

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