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#CrónicasVallartenses: Playa de los Muertos, leyenda y verdad

Published On enero 23, 2015 | By Kä Volta: Redacción | Voltaísmo

A unos cuantos pasos del famoso malecón, ubicada al sur del río Cuale se encuentra uno de los sitios más emblemáticos de Puerto Vallarta: Playa “Los muertos”. El nombre rimbombante atrae de inmediato, pero hay adentro cosas más importantes de las que hay que hablar

Por: Fanny Llamas

No pretendo divagar entre el vacacionismo, ni tampoco aburrirlos con  publicidad  turística. Mi propósito se simplifica a un solo argumento: quiero que la conozcan de verdad, que no sea para ustedes “el paraíso prometido”, ya saben,  ese lleno de finanzas que acaba con nuestros capitales.

Mi propósito es y siempre será ante todo transmitir el exhaustivo sentir que me recorre los huesos cada vez que visito este  lugar y darles a conocer su esencia. Para cuando la vida se les ponga de modo y tengan la oportunidad de presenciarlo por ustedes mismos, lo hagan sin ostento materialista, y por el simple deseo de revivir su historia, de disfrutar de sus maravillas.

Taxis acuáticos, turistas, restaurantes con sublime arte culinario, son unos cuantos elementos con los que nos encontramos al arribar a este sitio de ensueño. Por lo tanto, es normal considerar que el nombre “Los muertos” está mal utilizado, o que la persona que se lo puso nos quiso tomar el pelo. Por eso decidí, antes de seguir mi algarabía, el  hablarles un poco del origen:

La playa no solo es hermosa, también guarda diversos misterios y leyendas que a veces ni el mismo Vallartense conoce. El misterio del nombre contiene principalmente tres argumentos. ¿Cuál es verídico? Lo dejaré a su honorable opinión.

Una de las versiones más locas (y por lo tanto más emocionante), es la que narra cómo piratas desembarcaban en la playa. Se dice que al arribar a tierra Vallartense, (Antes llamado Puerto Las Peñas), disputaban los robos que realizaban en este lugar, por la tanto, constantemente había batallas. Como la guerra siempre termina en más guerra, hubo tantas muertes que se le dio a la playa este nombre.

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Excitante, ¿no?

Y no es la única historia de piratas en esta playa. De hecho, la segunda versión nos vuelve a sumergir en una historia más explícita de los hechos. Ésta narra que en las épocas de antaño era un lugar predilecto para esconder sus reliquias, y “en una noche de luna llena” (Así me lo describen la mayoría de viejos del lugar), cuando arribaron en busca de algunos de sus tesoros que yacían bajo la arena Vallartense, ocurrió que el capitán ya no pudo recordar su ubicación (¡Vaya suerte!), y entonces mandó a su subordinados a buscar el tesoro de extremo a extremo. Después de unas horas, uno de los piratas dio con él, maravillado, se negó a compartirlo con los demás y esto dio lugar a la batalla del año, a la que ninguno logró sobrevivir.

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La tercera versión es un poco más realista, y totalmente comprobable. Se dice que hace tiempo, en el lugar de la playa se situaba el panteón, y bien a esto se debió el nombre. Para mi es la más creíble, pero a decir verdad, todavía prefiero creer en los cuentos de piratas, ya saben, para llenarme la cabeza de fantasías.

DSC01618Otra de las atracciones del ayer y de hoy, es el muelle. Entre 1960 y 1970 era de madera, que por cierto, no alcanzaba dar abasto las necesidades del pueblo. Así que tiempo después se construyó uno grande, de hormigón, el que luego de unos años, se volvió internacional, y he aquí ahora el nuevo muelle. Las personas acostumbran a tomarse la famosa “selfie” o bien, la típica foto con el novio con vista al mar. He observado ávidos lectores que llegan a horas en que el sol ya quiere ocultarse, y se quedan ahí más de una hora, afanados por sus libros. Además, en las noches puedes disfrutar los colores provenientes de la escultura que corona el muelle.

La playa Los muertos ofrece diversas variedades de palapas rentables, casi siempre tomadas por americanos, pero lo mejor es cuando vez a esas personas con apariencia humilde y tez morena,  llevando su sombrilla y sentándose justo a la orilla del mar, algunas veces con familia, y muchas otras en soledad, seguro buscando respuestas en la espuma que llega a la orilla.

La mejor experiencia que he tenido en el lugar, ha sido gracias a las gaviotas. Esto porque fui altamente influenciada por “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach. Los que ya se leyeron esta fábula en forma de novela, lo entenderán. Y es que para mí era excitante el verlas cuando alzan al vuelo en forma de V. La naturaleza me maravilla. Muchas veces terminé por darles de mi emparedado. Ellas, ávidas de comer, se me lanzaban en parvadas intentando atraparlos. ¡Cómo se divertían las monas!.

Bien, no espero que ésta crónica haya cambiado su perspectiva  ni mucho menos, pero sí espero haber podido picar su curiosidad que por naturaleza tenemos como seres humanos, de vivir a Puerto Vallarta como un sentimiento. No es necesario que nos visiten con las toneladas de billetes, no.

He aquí mi último argumento (tómenlo con un consejo): Simplemente lleven un sándwich, sí. Siempre que puedan, arrójenle trozos de eso a una gaviota. Es una experiencia sencilla, intensa, capaz de consolarte el corazón.

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