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Ese casete cambió mi vida.

Published On enero 22, 2015 | By Ana Volta | Featuring

Por: Alfredo Octavio Pineda – @alfredopineda

El hábito de comprar música llegó a temprana edad. Los Bukis por parte de mi padre, Daniela Romo por mi madre, The Cure, INXS, Erasure y Hombres G por mis hermanos y una infinidad de casetes que compraba, escuchaba una vez y archivaba para jamás volver a saber de ellos

8198339988_f125b3c725_oÉste eclecticismo me formó como un escucha de amplio criterio, abierto y sin prejuicios. Entendí que había cosas muy bien hechas en cada género. Digamos que podía escuchar desde una cumbia hasta el metal más pesado y saber qué era bueno y qué no, incluso sin gustarme. Manía que conservo hasta la fecha.

Así fue que, en cierto punto, fue más fácil digerir los crossovers que sucedieron a una edad más adulta; ya fuera algo hipotético como Daddy Yankee proponiendo en televisión abierta hacer un dueto con Ramón Ayala, Intocable tocando música totalmente pop, la aparición de Pitbull en ABSOLUTAMENTE todos los hits del momento, haciendo oficial -por fin- ese matrimonio entre el rap y la música de fiesta…

Incluso las transformaciones mas drásticas me parecieron algo natural: Kings of Leon dejando atrás la música para salir a golpear a alguien y convirtirse (peinados y bañados, claro) en moja-pantaletas,  o, un poco mas actual, Alex de Maná tocando con De La Tierra: de llorar como niña a hacernos vibrar como hombre en un solo cambio de batería.

Me atrevo a soltar una pelota al aire y decir que los Ángeles Azules se volvieron maestros en este arte y lo explotaron de manera impresionante el año pasado y lanzo una pregunta que, a mi parecer, debe ser estudiada por todo melómano que se jacte de serlo: ¿quien no ha visto a un metalero, camisa negra, botas altas, chamarra con estoperoles bailándose una cumbia en una boda mientras la canta a todo pulmón y se ríe de si mismo?

A fin de cuentas, la música, lejos de separarnos y segregarnos por las distancias entre los géneros que gustamos o no, está hecha para disfrutar y ponernos en contacto con “eso” que algunos, incluso, pensamos no tener y que, en el fondo, todos tenemos: la habilidad de transición del blanco al negro a la velocidad de 140 bpm’s.

Fotografías: Flickr, Creative Commons.

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About The Author

La gente me conoce por mi a.k.a. Ana Volta, editora en jefe de Kä Volta, estudié Licenciatura en Diseño Gráfico, y me he especializado en algunas cosas (muy variadas), entre ellas Diseño Web, Desarrollo de Aplicaciones Móviles (oh si… ), y por otro lado Dirección de Arte para Fotografía de Moda, así como publicidad y comunicación de Moda. #cholofriendly #MondayOnHeels #NappyMealTime #NappyGirl

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