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La triste historia del pantalón 15/16.

Published On abril 13, 2015 | By Ana Volta | Monday On Heels

“No, no, no… ¡Cómo que no me queda el 13… Siempre he sido 13!

Amargamente fui por una talla más grande…Si, aun con todos mis conocimientos de personal shopper y los consejos que doy en la asesoría de imagen dolió ir por una talla mayor. Me lo probé… Me quedaba mejor, así que lo llevé a la caja, lo pague y me fui a casa con la mentalidad de “ya soy talla 15/16 de pantalón”. No quise comprar más.

Para muchas mujeres es muy difícil salir de compras, sobre todo cuando sabes que siempre tienes algún problema con tu cuerpo: que si las piernas largas, que si muy caderona, que si la pancita, que si las tetas muy grandes, los hombros anchos o los brazos gruesos… Y todavía tener que enfrentarse a la talla, lastimar con cada entrada a los probadores el ego… El “no soy gorda, no soy tan grande”.
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¿Que es la talla?

La talla es la medida que se le asigna a cada prenda de ropa para estandarizar su tamaño, sirve de referencia para el comprador / usuario.

Surgió con la fabricación en masa de la ropa, por allá de los años 40s, y esto facilitaba comprar una prenda, y llevarla a casa para ajustarla a nuestra medida. Ofrecía la parte de tela apropiada más cercana al tamaño del cuerpo de la persona. En Estados Unidos los números de las tallas estaban basadas en la edad para los niños (como es aun ahora) y para las mujeres en la talla del busto en pulgadas (por eso es 28, 32, 34… etc). Pero no solo eso, solo se contabilizaba a las mujeres blancas y que tuvieran el cuerpo en forma de reloj de arena (es decir un porcentaje muy pequeño e idealizado).

Sin embargo, no existió una regulación sobre las tallas formal hasta 1983, y para entonces el cuerpo de la gente ya había cambiado. (Ahora somos más grandes que hace 70 años).

Algunos días después de que mi ego fuese destrozado la talla, al estar doblando la ropa que había lavado ese día, me surgió una curiosidad: La comparativa. Fui tome uno de los pantalones 13 que tengo, lo comparé con el 15/16 y ¡oh sorpresa! El talla 13 era 3-4 cm más grande…¿Cómo podía ser?

Con la globalización se nos ha dado acceso a las prendas de otros países, pero esto nos ha generado un conflicto, ya que se utilizan los mismos números para etiquetar, sin embargo no son equivalentes. Es decir, cada país tiene una serie de tallas estándar según el cuerpo de sus habitantes, es por eso que hay tallas U.S.A, mexicanas, europeas, asiáticas y casi de cualquier país. Existen las tablas comparativas, de tallas según región, sin embargo no son de tanta ayuda cuando no conocemos las medidas en centímetros o pulgadas.

Por otro lado esta misma globalización es la que genera que con el transporte y movimiento de grandes volúmenes de prendas, la calidad de los materiales, los terminados así como la precisión de las tallas varíe debido a la fuerte necesidad de optimizar recursos y abaratar lo más posible.

La Vanidad.

Pero una de las partes más importantes sobre este tema, y la que más nos duele al final de cuentas, va desde dentro: La vanidad. Los estándares de belleza nos han motivado a buscar encajar en un tipo de figura – según la época – para ser aceptados y deseados.

Es aún más marcado en el caso de las mujeres: ser grande está mal visto (y no estamos hablando de ser gorda). Entonces elegir cada vez una talla mayor es una catástrofe.

Emocionalmente no estamos preparados y pocos son los que hacen juicios racionales al hacer las compras, sobre todo nosotras las mujeres que compramos más por impulso que por necesidad y que al no – entrar en una prenda – nos desmoralizamos inmediatamente, a diferencia del hombre que compra con la cabeza fría.

Después de este incidente en el que me dejé llevar, las cosas que he aprendido es a evaluar mi propia situación emocional con respecto a la talla y – tratar de dejar de sentirme gorda – , también decidí adoptar una postura un poco más inteligente, desde verificar el país de procedencia de la prenda para anticiparme si será más pequeña o más grande en comparativa con la talla que regularmente utilizo, y evitarme el sufrimiento, me quité de la cabeza para siempre el tema de la etiqueta de la ropa… ¡Te invito a hacerlo!

MANTRA:

“La talla me proporcionará información para saber si es la porción de tela que necesito para cubrir mi cuerpo, pero no determinará si mi cuerpo es grande o no.”

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About The Author

La gente me conoce por mi a.k.a. Ana Volta, editora en jefe de Kä Volta, estudié Licenciatura en Diseño Gráfico, y me he especializado en algunas cosas (muy variadas), entre ellas Diseño Web, Desarrollo de Aplicaciones Móviles (oh si… ), y por otro lado Dirección de Arte para Fotografía de Moda, así como publicidad y comunicación de Moda. #cholofriendly #MondayOnHeels #NappyMealTime #NappyGirl