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Lila Downs le trajo Serenata a los Tapatíos

Published On noviembre 2, 2015 | By Nidia Beltrán | Conciertos, Música

Con su elegante caminar y gran sonrisa, Lila Downs llenó de color el escenario al momento de pisarlo. Pasadas las 21hrs, Lila y La Misteriosa lanzaron los primeros acordes a los que esperaban con ansias desde el abarrotado auditorio.

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La voz gruesa de Lila Downs llenó rápidamente el lugar y, acompañada por excelentes músicos, la noche resultó ser un deleitante pasaje musical a lo largo de la trayectoria de más de veinte años de quien ha convertido canciones de folclor mexicano en mezclas pluriculturales.

En el setilist de las dos horas de concierto predominaron canciones de la última producción de Lila: Balas y Chocolate. Comenzaron con Cruz de Madera, que con acordeón y trompeta imploraban una fiesta el día de su muerte. Las dos canciones que le siguieron a la apertura fueron también del más reciente disco, incluyendo, en Humito de Copal, una protesta a la falta de medios de comunicación sinceros que reporten la realidad de las situaciones de violencia que sufre el país. Ésta siendo más que un reclamo, una dedicatoria para los periodistas que buscan cumplir su labor.

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Los gráficos en las pantallas eran los mismos que en el booklet de Balas y Chocolate, que en blanco y negro proyectaban la cultura mexicana en un volcán, en calaveras y machetes. Mientras que sus letras exigían evidencia, igualdad y congruencia.

Canciones tradicionales, tanto del folclor mexicano como de las presentaciones de Lila Downs, no faltaron. Éstas mismas hacían alusión al Día de Muertos, hablando de lo que pasaría en la Tierra de los Vivos cuando alguien desaparece de ella. En la primera parte del concierto Lila susurró, como del más allá, el son oaxaqueño que tantos corazones ha roto, La Martiniana.

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La curva de emociones subía y bajaba en los cuerpos de los asistentes. Pero Lila nunca dejó de acercársele al público como la conquistadora de corazones que es. Desde el primer momento sobre las tarimas cortejó a la gente como dando una serenata: mirando todos los ojos presentes y entregando algo de sí en cada canción.

Los asistentes, igualmente agradecidos, le acercaron regalos al escenario, cual ofrenda, que la música oaxaqueña recibía con agradecimiento y colocaba dentro de su espacio.

Entre los disfraces que Lila usó en su preparativo para Día de Muertos, salió un sombrero ranchero que portó con la elegancia de una catrina y un reboso negro con morado, que usó como alas al momento de recordar a sus ancestros mexicanos en la música con Cucurrucucú Paloma.

Entre las canciones más coreadas esa noche, La Patria Madrina -originalmente grabada con Juanes-, hizo ese click entre músicos y audiencia. Una de las canciones de Lila que pone en palabras y música el sentimiento en el fondo de los mexicanos: orgullo y amor a la patria pero desesperanza en el futuro oscuro del país. Lila comenzó con esta canción hablando acerca de la importancia de enfrentar la realidad siempre con fe.

Entre sones y bailes, la cantante y antropóloga puso en las manos de cada persona que ocupó una butaca la misión de mejorar su entorno. Regaló ojos críticos y bocas protestantes para el levantamiento diario de los mexicanos y tapatíos. Que en este Día de Muertos muera la indiferencia y renazca la esperanza en un México lleno de color y de vida.

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La Misteriosa:

Acordeón, Jarana y Zapateado: Leo Soqui

Bajo Eléctrico: Giovanni Buzzurru

Guitarras: Ángel Chacón

Trombón: Marcia Medrano

Trompeta: Moisés García

Saxofón: Paul Cohen

Cajón y Percusiones: Paty Piñán

Batería: Luis Huerta

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About The Author

Volteo hacia arriba cuando paso por debajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Soy comunicóloga y fotógrafa siempre en formación. Busco retratar y escribir lo que veo que da vida a mi alrededor. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.