Los amigos del trabajo.

Published On noviembre 18, 2015 | By Kä Volta: Redacción | Minerva

minerva noviembre kavolta

Por: Ashanti Ahumada | Ilustración de Roacho

Como ya lo he dicho muchas veces, Guadalajara tiene la gran ventaja de tener personas de todos lados, además de que diario hay algo qué hacer, cenar, un café, una fiesta, el cine, etcétera.

Pero siempre hay personas que vemos diario y a menos de que seas Freelance, está difícil tener un espacio para ti solo cuando trabajas, así que inevitablemente terminas encontrando amigos en tu trabajo, a veces son personas que se convierten en alguien a quien le tienes mucho cariño y otras veces son amistades esporádicas que se disfrutan muchísimo mientras duran.

Para mí fue difícil al principio, creo que muchas personas no me creen pero soy muy tímida e insegura, una combinación que hace que la convivencia social no siempre sea agradable.

Recuerdo que la primera vez que hablé con mi mamá después de tener unos meses en mi trabajo me preguntó “¿Y ya hiciste amigos?” me convertí en una niña de cinco años después de volver del kínder, aquella vez le dije a mi mamá que no, pero había una razón válida, le dije que había tanto trabajo que no tenía oportunidad de hablar con muchas personas, eso fue una mentira, una gran mentira. La verdad era que simplemente no hablaba y en mis ratos libres me llevaba un libro o simplemente me sentaba a comer sola.

Había una imposibilidad física para hablar, siempre creía que (como muchas personas tímidas) iba a ser rechazada. Después de un tiempo en mi primer trabajo empecé a hablar con muchas chicas y hubo cuatro en especial que se convirtieron en mis amigas; salimos a comer, al cine, íbamos juntas a las fiestas, iba a su casa y hablábamos de muchas cosas, disfrutaba mucho pasar tiempo con ellas y tener amigos en el trabajo se vuelve un gran apoyo, porque hay días que son frustrantes pero ellos siempre están ahí para hablar, para hacerte reír y para que todo se haga más ligero.

Después de seis meses en el call center otra empresa me contactó y todo era perfecto, el puesto era en el área de mercadotecnia, el sueldo era bastante bueno y lo mejor era que no estaba lejos de mi departamento, pero pasó algo raro, lo primero que pensé fue “voy a tener que hacer nuevos amigos, porque voy a dejar de verlas diario” (¿recuerdan que en Guadalajara todo queda lejos?) eso fue lo primero que pensé, voy a tener que volver a comer sola.

Cuando les conté todas se emocionaron, me dijeron que era una oportunidad de oro y que no sabían que seguía haciendo en el call center. La verdad es que fue agridulce tener el nuevo trabajo, porque ya no las veo tanto (una se mudó a Berlín, otra es mamá de tres niños hermosos y está ocupadísima todo el tiempo) pero ahora recuerdo con muchísimo cariño nuestros días en el comedor, nuestras cenas, nuestras fiestas y siempre vuelvo a sonreír.

En el tiempo que llevo viviendo en Guadalajara he pasado por ese proceso un par de veces pero la verdad es que ha sido más bueno que malo, en uno de esos trabajos encontré a la que ahora es mi mejor amiga, encontré a mi roomie actual y fui creando más y más círculos, es como aquello de la familia que escoges, no te quedas solo, vas conociendo a más personas, vas viviendo más cosas, vas aprendiendo a dejar ir y a valorar más.

Porque Guadalajara y vivir solo te hacen eso, te ayudan a salir de la zona de confort, a tomar riesgos y a disfrutarlos.

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