Demasiado vieja para chavorruquear

Published On diciembre 3, 2015 | By Karla López Rubio | La Cereza Del Pastel

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Muestro este marco de referencia para tener una idea de las etapas que se supone vivimos la mayoría de nosotros al entrar a la adultez:

Chavorruco.
Sujeto de edad adulta que debería actuar como el adulto de épocas pasadas (una persona sobria, dedicada a sus responsabilidades y sobretodo que (casi) no sale y (casi) no se “divierte”), sin embargo, su actitud suele confundirse, para algunos adultos de épocas pasadas, con lo que solo la “juventud” vive.

Adultez Joven.

  • Etapa más larga de la vida.
  • Complejas demandas de logros personales, sociales, familiares.
  • Límites varían de acuerdo a diferentes realidades sociales, económicas y culturales.
  • Se divide en tres subetapas: adultez joven (20-40 o 45 años) adultez media (40-65 años) adultez

Pauta de desarrollo normal desde la adolescencia.

  • Transición a la edad adulta (17-22 años): los jóvenes se distancian de la familia por una gran necesidad de independizarse y poseen algún grado de autonomía.
  • Entrada al mundo adulto (22-28 años): han establecido un estilo de vida propia independiente de la familia y tratan de lograr sus objetivos sin cuestionarse los medios.
  • Transición de los 30 (25-34 años): se cuestionan ámbitos como el trabajo y la familia.
  • Arraigo (33-43 años): se comprometen profundamente con los aspectos importantes de su vida y se desligan de influencias anteriores.
  • Transición de la madurez (40-45 años): se cuestionan la mayoría de los aspectos de su vida junto a la concientización del tiempo que les queda

Fuente: http://wb.ucc.edu.co/ciclovital2/files/2012/10/adultez_joven2.pdf

Vivimos en una época en la que ser joven se dice es cuestión mental, y bajo esta nueva forma de ver la juventud “eterna” se confunden algunos rasgos de la edad adulta con la juventud. Si bien es cierto que el sentirse joven es una cuestión mental y emocional, nada tiene que ver con la chavorruquez, a veces parece que esto habla de un impase, una pausa entre comportarse cómo joven y/o cómo adulto (sobre todo en cuestiones de formas de diversión).

La chavorruquez lejos de manifestar un estado jovial, grita un desespero por no dar ese paso, que inevitablemente, y hasta por cuestiones biológicas todos damos. Y tiende a manifestarse en algunos por ser el “ajonjolí de todos los moles”; salir sólo por salir; pensar que para que no se acabe esa bendita juventud lo que se tiene que hacer es “divertirse” y vivir a desfase una etapa que ya se está quedando atrás pero que se insiste en postergarla, y esta es la paradoja, pues lo que se va por ende ya no está, y por ende se vive una fantasía, por así decirlo.

¿Y cómo es que he llegado a este punto en el que me cuestiono mi auto chavorruquez? Pues en los últimos meses he observado algunos cambios en la forma en que vivo mi adultez, no drásticos pero si esenciales que hacen que me maneje de otra manera, y no siento que haya sido premeditado, como si yo lo hubiese sentenciado a que así pasara, sino que estos cambios se han dado de forma natural, podría decir hasta de manera orgánica, en otras palabras no me estoy exigiendo un cambio pero sí está ocurriendo.

Soy una persona a la que le gusta viajar, tomar, bailar, reírse, jugar, bromear y sobretodo divertirme, pero con todo esto no siento ser una chavorruca, quizá hace un año y dos atrás sí me calzaba esta definición porque mi diversión era más por como se dice ahora “sólo por convivir” y no tanto porque me gustara mucho a donde iba (y con esto no pretendo restarle importancia a la convivencia real, espero no se entienda así) y es que de repente me cuestiono más el “¿Por qué hago y dejo de hacer la cosas?, ¿Qué me mueve ir a susodicho evento?, ¿sólo busco llenar horas vacías con lo que se supone me divertirá?, ¿Qué me es más beneficioso y me nutre interiormente?, ¿A dónde quiero llegar si hago esto? ¿Es realmente lo que necesito?”…. Y con éstas preguntas excluyo el buscar un relleno artificial al tiempo que tengo libre, es como si de repente mi nuevo adulto me pidiera otro tipo de acontecimientos.

El que me guste hacer estas cosas nada tiene que ver con una cuestión de una etapa de juventud temprana, creo que disfruto hacerlas conforme a la madurez que estoy adquiriendo, porque madura lo que se dice madura, no lo soy. Sin embargo no vivo una segunda adolescencia, bastantes bendiciones y trancazos me ha dado la vida para aprender lo que sé ahora cómo para dar pasos hacia atrás, o querer vivir una etapa que seguro me atrasara para llegar a las siguientes etapas de mi vida.

Trato de vivir acorde a mi propio aprendizaje, no todos tenemos el mismo ritmo de vida es cierto, pero hay que saber detectar cuando uno se aferra a ciertas circunstancias que impiden que sigamos avanzando, no digo ser los ultra maduros raza fénix descendientes de la sangre de los impecables adoradores del mame madurador, sino que no hay nada de malo en pasar por la madurez. En lo personal esta etapa me ha dado mucha seguridad para soltar muchas cosas y tomarme de aquellas que quiero tomar sin sentir pena alguna y sobre todo sentir que en esta madurez, como los frutos, es cuando todo me sabe mucho mejor.

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About The Author

Mis papás me llamaron Karla pero mis amigos me llaman Cherry. Soy una tuti fruti, dicho formalmente Lic. En ciencias y técnicas de la comunicación. Tengo mucho soul norteño, un toque de gitana y sangre jalisciense. Me considero creativa, ya que no soy ni artista plástica, ni fotógrafa, ni maestra, ni músico, ni cocinera, ni muchas cosas sin embargo me gusta pintar, fotografiar, enseñar y hacer musiquita y miles de cosas más cuando estoy en el mood de hacer lo que quiero. Solo soy lo que en el momento se me antoja ser y hacer.