La Teoría del Pastel

Published On febrero 5, 2016 | By Karla López Rubio | La Cereza Del Pastel
Ilustración de Karla López

Ilustración de Karla López

Este mes, al que muchos suelen hacer referencia al amor y otros quehaceres, lo dedicaré a escribir sobre temas referentes a esto, y como primera muestra doy a conocer La Teoría del Pastel.

Esta teoría o mejor dicho analogía la hice en el 2008 al percatarme que las relaciones humanas parecen sencillas y hasta parece que lleva ciertos pasos a seguir, pero aun con estos pasos los resultados no son siempre los mismos.

Me di cuenta que al iniciar una relación (amistad, amor, familia, etcétera), o querer tener una, era muy parecido a la preparación de un pastel; tienes la idea de cómo quedará, y tienes todo: los ingredientes y los pasos que según tu receta (la experiencia), y la que otros te han compartido, quedará exquisito.

La explicaré a continuación así que IMAGINEN analógicamente:

Te han pasado la receta para elaborar un delicioso pastel, y por lo que los demás te han dicho, está riquísimo, como pocos, tanto te lo han presumido que tú quieres hacer el tuyo. Ahí vas, compras los ingredientes, tal cual te dijeron, hasta le pones algunos ingredientes extras para que sepa más rico y con tu toque. Haces todo cómo dicta la receta: empiezas a preparar las mezclas.

Tal y como cuando estamos en una relación, el inicio es, aunque no se quiera, un escenario de expectativas, grandes, pequeñas o insignificantes que te llevan a crear ambientes óptimos para que todo salga como quieres, sabes que hay pasos, no planeados, que se dan y que lo más importante siempre será que tu persona le de ese sabor a la relación.

Ya te imaginas lo riquísimo que sabrá el pastel y lo bello que se verá y con mucha ilusión lo preparas, hasta crees que saldrá más rico de lo que comúnmente es.

Estás dale y dale, bate y bate para que salga esponjocito. ¡Listo! la mezcla ya está. Prosigues con poner mantequilla al molde, le pones harinita, para que no se pegue y voila, le viertes la masa y dices: ya casi. Preparas el horno, temperatura y tiempo, ahora sí va para dentro (del horno jaja). Sabes muy bien que tienes que revisarlo, no tienes que abrir el horno, pero si debes cerciorarte cada cierto tiempo que no le pase nada, pero sabes bien que has hecho todo como debe hacerse así que ya lo saboreas.

Aquí me refiero a cuando estamos en un punto de la relación en que las cosas parecen ir bien, los ingredientes ya se mezclaron, la física y la química ya hicieron de las suyas pero esto es solo un punto de transición para que la masa se haga pastel, o sea una relación estable.

Una vez dentro del horno vas y lo checas cada 10 minutos, ver que no se esponje de más o se queme. Primeros 10 minutos todo va bien, y así pasan los demás minutos, justo cuando quedan 10 minutos para terminar el tiempo de horneado vas y te tomas un vaso de agua, vas al baño, el pastel va más que bien. Regresas y faltan dos minutos, lo ves y ¡Dios santo! el pastel se quemó de una parte, ante tu desesperación, aunque le falte tiempo lo sacas apresuradamente, para ver si puedes hacer algo más. Le quitas la parte quemada, pero eso no es todo, tiene partes media crudas, así que supones que debes meterlo otro rato más, al fin que lo quemado ya se lo quitaste. Lo dejas otros 5 minutos más, DESASTRE TOTAL, se vuelve a quemar de una parte y las partes crudas simplemente están menos crudas.

Vuelves a tomar el cuchillo y le quitas lo quemado y piensas: bueno no creo que sepa tan crudo, le pondré el betún y con ese gran sabor y las nueces pasará desapercibido. ERROR: una vez que le pusiste el betún y creíste que esa era la solución, el pastel no sabe nada bueno, quizá te llene el estomago, pero el deleite queda nulo. Lo ves y lo ves y realmente no aparenta saber feo, con el betún apenas y se ven los fallos. Pero cuando el pan llega a la boca terrible decepción, el sabor es insípido.

Por mucho que creamos tener o sabes los pasos para que las cosas salgan, o marchen bien, muchas veces existen otros factores para que las cosas no se den como esperamos, al cocinar un pastel un factor importante es el clima, que aunque hagas los pasos al pie del cañón afectará a que un pastel se hornee bien. Pues lo mismo pasa con las relaciones, hay factores externos e internos que harán que los resultados varíen a lo esperado.

¿SOLUCIÓN?

OPCIÓN 1
Tirar el pastel y hacer otro. Total ya tienes los ingrediente, sobre fallos se aprende hasta que salga bien. Lo mejor es comprar todo de nuevo hasta que obtengas lo deseado, de nada sirve querer tapar el error, al final de cuenta no deja buen sabor de boca.

OPCIÓN 2
Te resignas y para quitarte el antojo te compras algún panecillo.

OPCIÓN 3
Ya sea en el primer intento , segundo o cual sea, te das por vencida y decides no hacer el mendigo pastel, total, te comes una torta ahogada.

OPCIÓN 4
Esperas a que alguien te de el pastel.

Para mí, lo más importante es que no solo se tiene que hacer pasteles, sino que entre las opciones está la apertura de que lo que parece un error es solo un resultado no deseado, y que por eso no tengo que aferrarme a que solo puedo comer pastel, o sea querer tener cierto tipo de relación o cierta persona.

Lo divertido siempre será cocinar y comer, benditos placeres de la vida.

*Cada uno tendrá una visión del pastel que le guste, y que ingrediente debe llevar, lo cierto es que todos queremos llegar hasta el final, en cualquier situación, y lograr poner La Cereza en el Pastel.

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About The Author

Mis papás me llamaron Karla pero mis amigos me llaman Cherry. Soy una tuti fruti, dicho formalmente Lic. En ciencias y técnicas de la comunicación. Tengo mucho soul norteño, un toque de gitana y sangre jalisciense. Me considero creativa, ya que no soy ni artista plástica, ni fotógrafa, ni maestra, ni músico, ni cocinera, ni muchas cosas sin embargo me gusta pintar, fotografiar, enseñar y hacer musiquita y miles de cosas más cuando estoy en el mood de hacer lo que quiero. Solo soy lo que en el momento se me antoja ser y hacer.