Todo a su tiempo

Published On noviembre 18, 2016 | By Ana Ramirez Morin | Moin Moin

tiempo

Si alguien me hubiera preguntado hace un par de años atrás como me imaginaba a los 30, hubiera contestado que casada, con dos hijos, con un negocio propio y despreocupada por el futuro. Y pues el chiste se cuenta sólo… ninguna de esas condiciones se ha cumplido pero yo ya cumplí 30 años.

No negare que tuve una pequeña crisis previa a los 30, me sentía un tanto frustrada por que las cosas no iban de acuerdo  a lo planeado. Me encontraba en el umbral de la tercera década muy estudiada, muy viajada pero sin empleo y sin un plan concreto.  A la vez me sentía feliz y satisfecha con lo que había logrado pues en muchos aspectos superaba a lo que jamás hubiera podido imaginar.

La lección más importante que aprendí  fue no compararme con nadie, ya que incluso algunos de mis modelos a seguir tales como mis padres no pueden ser mi punto de comparación en cuanto a lo que ellos lograron a cierta edad, simplemente porque son de una generación totalmente distinta. Ellos se casaron a sus veintitantos y tampoco se liberaron del comentario de… ¿y para cuándo la boda? por parte de sus padres, claro mis abuelos se casaron antes de cumplir los 20.

También me di cuenta que la prisa la tenían los demás y me sentía más presionada por las expectativas ajenas, que por las propias. Para mí el esposo, los niños y el negocio siguen en mis planes pero no precisamente en el corto plazo. Decir esto en voz alta no es fácil, porque entonces la gente, sobre todo la que me tiene más sin cuidado, se siente con derecho a opinar o cuestionar sobre mi reloj biológico.

En conclusión, si estas por llegar a los treinta o estás en cualquier otra década pero un tanto agobiado… te recomiendo que simplemente te relajes y disfrutes  del viaje y del presente. Cada quien tiene sus tiempos, disfruta el tuyo y respeta el de los demás.

 

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About The Author

Chilanga por nacimiento, tapatía por adopción y actualmente viviendo en Alemania. Master en economía y negocios internacionales, trabajo en la industria de la moda en el área de mejoramiento de procesos y logística, la cual no es nada glamurosa. Escribo como terapia personal por que me divierte, tranquiliza y ordena. Además creo firmemente que no hay idioma más bello que el español para narrar historias. Mis pasiones son viajar por el mundo, probar nuevos sabores y luego intentar imitarlos en mi cocina, tomo fotos de casi todo y me gusta usar zapatos bonitos.