Mañana a ver que pasa, de Salvador Cueva

Published On enero 18, 2017 | By Kä Volta: Redacción | Exposiciones

Por: Karla Muñoz

Somos como semillas, a algunas les crecen sus raíces y dejan ver sus hojas en donde fueron sembradas, a otras les crecen raíces más largas para que sus hojas crezcan en otras tierras.

“Decidí poner en marcha este proyecto a partir de la lejanía que tengo con mi familia de manera presencial; vivimos en ciudades diferentes y debido a la distancia, la comunicación con ellos se hace a través de las nuevas tecnologías. Esta forma de relacionarnos me motivó a investigar cómo se comunicaba mi familia cuando estaba fuera de casa en la era pre-internet.” -Salvador Cueva.

Con cartas y fotografías de una historia ajena bastó para contar la historia de muchos incluso la de el mismo.

Salvador Cueva nos permite saber un contexto y una situación de comunicación precaria y lenta pero que no limita ni los sentimientos ni las ganas de comunicarnos.
Muy por el contrario lo que nos mostró fue como las formas de comunicación eran diferentes pero las palabras duraban más, incluso se sentían más que ahora, que son express y parecen salidas de no se donde para no sé quién, y te hace preguntarte si la tecnología le está haciendo bien a las relaciones o no.

Es muy extraño darse cuenta de que un “Te amo” a pluma y papel parece durar toda la vida, y como el tiempo pasa sobre las cosas y que las cosas pasan con el tiempo. Todo lo que se deja atrás y que de alguna manera vuelve a ti con tan sólo leer esas hojas que tienen historia o esas fotografías que dicen más que mil palabras.

“La carta es un sistema perfecto de imaginación compartida, en ella caben infinidad de imágenes, que se entrega cuidadosamente a través de la caligrafía,impronta única que habla de la intención de quien la escribe, de su ánimo,de los recursos disponibles, en ese ámbito misterioso y privado desde donde fue escrita…” Salvador Cuevas.

Yo solo puedo decir que en mi situación de foranea sentí un nudo en la garganta desde la primera foto, y que si bien no es una gran exposición en el plano cuantitativo, la calidad de los recuerdos es inmensa y la intimidad que se maneja te hace abordar los recuerdos de otra persona como tuyos. Desde que salí de la sala de exposición no deje de preguntarme ¿por qué dejamos de escribir cartas?, y que estoy esperando para escribir algunas.

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