Invierno, nos vemos pronto

Published On marzo 24, 2017 | By Ana Ramirez Morin | Moin Moin

En teoría, en Alemania el invierno ha terminado y ya comenzó la primavera. La temperatura ha subido tímidamente, tenemos días más largos, los jardines se han llenado de flores y hasta el sol se ha hecho presente

En repetidas ocasiones he mencionado que el invierno y yo no nos entendemos del todo bien; sin embargo, este año podría decir que hemos hecho las paces. Lo que hizo especial este invierno fue que tuve la oportunidad de verlo y vivirlo en todo su esplendor. Estuve un par de días en la montaña, donde todo estaba cubierto de nieve y la belleza de ese paisaje blanco era indescriptible. Al estar ahí sentí paz, mi mente, al igual que el paisaje, quedó en blanco y pude a reflexionar.

La vida, al igual que la naturaleza, es cíclica. Hay momentos en los que hay que vaciarse, quedarse en blanco y prepararse para que nuevos proyectos, amores o retos florezcan. Todo eso nuevo que crece en tendrá que madurar y aquello que ya no es necesario se marchitará y saldrá de nuestras vidas. Necesitamos los días fríos para apreciar más el sol, al igual que de la adversidad para disfrutar más los tiempos de éxitos.

Me despedí del invierno sabiendo que por vivir en este país nos volveremos a encontrar antes de lo esperado. Me he resignado a que nunca luciré como las chicas en las revistas con sus outfits de invierno, porque simplemente es imposible, cuando uno está a menos 15 grados se escoge ser práctico antes que estético. Acepté que todos los años tendré los mismos problemas con las bajas temperaturas y que quejarme no cambiara algo en lo absoluto; por el contrario, agradezco al invierno por terminar de secar lo que ya estaba marchito y por hacerme sentir entusiasmada por lo que está por florecer.

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About The Author

Chilanga por nacimiento, tapatía por adopción y actualmente viviendo en Alemania. Master en economía y negocios internacionales, trabajo en la industria de la moda en el área de mejoramiento de procesos y logística, la cual no es nada glamurosa. Escribo como terapia personal por que me divierte, tranquiliza y ordena. Además creo firmemente que no hay idioma más bello que el español para narrar historias. Mis pasiones son viajar por el mundo, probar nuevos sabores y luego intentar imitarlos en mi cocina, tomo fotos de casi todo y me gusta usar zapatos bonitos.