Mi cuerpo y yo

Published On Abril 21, 2017 | By Ana Ramirez Morin | Moin Moin

Me considero una persona con buena autoestima; pero, como muchas mujeres, tengo ese eterno conflicto con mi cuerpo y apariencia

La semana pasada, al pesarme, la báscula me confirmó lo que ya sabía: tengo alrededor de 10 kilos de sobrepeso. ¿Cómo pasó esto?

Sí procuro comer sano y lentamente he vuelto a una rutina de ejercicio después de una lesión. Pues la realidad es que esto no es cosa de ayer y que tengo desde hace muchos años subiendo y bajando de peso, con la edad mi metabolismo se ha vuelto más lento.

Sin duda añoro los inicios de mis veintes, cuando podía comer de todo sin subir de peso.

Traté de recordar la última vez que estuve completamente feliz con mi peso, que me sentía totalmente sana, eso fue hace dos años. Después deje que mi vida se volviera más sedentaria y empecé a llevar una relación con la comida no del todo sana, deje que mis emociones influyeran en las cantidades que comía.

También traté de recordar la última vez que me sentí totalmente cómoda usando un traje de baño y llegue a la triste conclusión de que nunca había sido así. Incluso cuando estaba en mi peso ideal siempre sentí pena por que se vea mi estómago, de mis estrías, el vello corporal, etcétera.

A pesar de que la playa es uno de mis lugares favoritos, siempre paso por el estrés previo de prepararme y verme “presentable”, y ni se diga ya estando allí, pues sufro al tratar de ocultar mis imperfecciones de bajo de una toalla.

Sé que muchas mujeres pasan por lo mismo, incluso aquéllas que considero que tienen cuerpos perfectos, ya que no se sienten cómodas con sus piernas, con el color de su piel o el tamaño de sus senos.

Admiro a todas esas mujeres que son seguras de sí mismas, que aunque sus cuerpos no cumplan con los estándares de belleza occidentales, y sin importarles su edad, se visten como les da la gana y se plantan con tal seguridad que se ven divinas.

Quiero ser ese tipo de mujer que con imperfecciones me pueda sentir segura y bonita.

Mi primer paso para eso es querer y aceptar mi cuerpo y pedirle perdón por juzgarlo tanto. Hay muchas cosas que quisiera cambiar de mí, pero por más que lo quiera jamás podré ser 10 centímetros más alta o tener la piel libre de imperfecciones. Por otro lado, hay cosas que sí puedo cambiar y tengo que empezar a hacer lo antes posible, ya no por cuestión estética, sino por salud. Prometo cuidar mejor de mi cuerpo.

También tengo que llevar una relación más sana con la comida. Cocinar, comer y probar nuevos sabores son cosas que me encanta y puedo seguir haciéndolo, pero no debo dejar que mis emociones influyan en mis decisiones cuando coma,  lo que significa dejar de consumir helado cuando estoy en mi días, dejar de comer papitas con salsa valentina u hornear pasteles cuando estoy aburrida.

Al final de cuentas este cuerpo me acompañara los años que me queden de vida; más vale hacer las paces y llevarnos bien.

Like this Article? Share it!

About The Author

Chilanga por nacimiento, tapatía por adopción y actualmente viviendo en Alemania. Master en economía y negocios internacionales, trabajo en la industria de la moda en el área de mejoramiento de procesos y logística, la cual no es nada glamurosa. Escribo como terapia personal por que me divierte, tranquiliza y ordena. Además creo firmemente que no hay idioma más bello que el español para narrar historias. Mis pasiones son viajar por el mundo, probar nuevos sabores y luego intentar imitarlos en mi cocina, tomo fotos de casi todo y me gusta usar zapatos bonitos.