Roxy Fest, el primero de muchos

Published On Abril 4, 2017 | By Ana Volta | Conciertos

El sábado fue la primera edición del festival tapatío Roxy Fest, que para deleite de muchos contó con bandas que nos trajeron recuerdos y otras que trajeron sonidos nuevos

Era un soleado y ventoso día, ideal para un festival de esta naturaleza, al cual desde temprano acudieron algunos que no deseaban perderse ninguno de los talentos que se presentarían.

Elsa y Elmar fue la primera en presentarse en el escenario #Converse. La segunda fue Maité Hontelé con su trompeta, quien hizo bailar a ritmo de sones tropicales y de salsa a los pocos asistentes que se reunieron frente al escenario.

Pasado el medio día, tocó el turno a Space Oddity David Brighton’s Tribute to David Bowie, banda con la que el festival rendió tributo David Bowie. Su presentación incluyó cambios de atuendos y un recorrido por la historia de este emblemático músico; esto fue el primer tinte de añoranza, el cual me habría gustado ver un poco más tarde en los horarios del cartel, ya que de ser así más gente lo habría escuchado y su espectáculo habría lucido más. (Por cierto, creí que habían acordado que las bandas harían un cover del fallecido cantante. ¿Qué pasó con eso?).

Para este punto ya habíamos empezado a notar mayor concurrencia de personas que portaban camisetas de Morrissey y The Smiths, todas ellas parecían personalizadas ya que no vimos ninguna igual.

Siddhartha llegó a su escenario con sus melodías suaves, que fueron coreadas por algunas de sus fanáticos, pero que no parecían tan enérgicas como las agrupaciones anteriores.

Los integrantes de Hercules & Love Affair llegaron al escenario Converse con atuendos en extremo dramáticos; por un lado, su ahora vocalista, Rouge Mary, lucía una túnica en color hueso y un sombrero tipo flamenco; por otro lado, Gustaph vistió una especie de chaleco cruzado de flecos en piel. Con ellos quedó la pista abierta, la gente bailaba sin parar.

Notamos un lleno del escenario Guadalajara-Zapopan cuando Caloncho hizo presencia. Sus seguidores esperaban a que apareciera y cuando finalmente empezó a cantar, a una sola voz lo hicieron de inicio a fin. Incluso los que se encontraban en zonas de descanso y de comida cantaban. Para aderezar invitó a la holandesa Maité Hontelé a que lo acompañara con su trompeta en la canción “Amor violento”.

Hablando de las zonas de descanso y gastronómicas, éstas se encontraban totalmente del otro lado de los escenarios (supongo que lo más lejos posible para que “cierto vegano” no pudiera percibir los olores de la comida). En ellos se encontraban algunos espacios tipo picnic y tipis para tomar un respiro; alrededor había todo tipo de foodtrucks de pizza, shawarmas, hotdogs, hamburguesas, crepas, helados y café. Al otro lado, estaba la zona gastronómica donde cuatro destacados restaurantes se presentaron con algunas opciones más de que comer.

Un deleite del que quizá no todos disfrutaron (la mayoría había corrido a comer tras terminado el show de Caloncho) fue escuchar a Hiromi: Trio Project; ese enérgico piano, que para algunos fue escuchado por primera vez, interpretó jazz con tintes progresivos, que a veces parecieron ser mezclados con temas clásicos.

El DJ Set de Hot Chip fue interesante porque no sólo trajeron sus éxitos en versiones remix, sino que las contrastaron con salsa y otros ritmos del trópico.

La segunda oleada de nostalgia la trajo Fito Páez, que fue presenciado en su mayoría por un público más adulto, mientras los más jóvenes hacían larguísimas filas para comer.

Luego siguió el viejo rock and roll de Smash Mouth, con el que se seguían escuchando voces más otoñales coreando las canciones más reconocidas de la banda. Fue impactante ver que en ese momento la mayoría de las personas estaba grabando a la banda con su celular, como una especie de suvenir digital de la banda.

James subió al escenario y cambió el sentido de las cosas, ahora sí jóvenes y adultos estaban reunidos alrededor para escuchar sus éxitos. Destacó “Laid”, interpretada con trompeta como un himno a la música de los 90, y “Moving On”, que dedicó a todos los que han perdido a alguien.

Cuando tocó el turno a Placebo ya todos estaban guardando posición para ver a Brian Molko, quien subió al escenario con un cubre bocas debido a que estaba enfermo y temía agravar su condición debido con el polvo que durante toda la tarde se había levantado en el recinto.

Escuchamos lo mejor de lo mejor de esta banda y no creo que hubiera una sola persona que no cantara por lo menos una canción. En un español mal masticado, el vocalista saludó a sus seguidores y les recordó que era el cumpleaños de la banda. Regresaron al escenario después de que sus fanáticos gritaran “¡otra, otra, otra!”, y con lo que el meticulosamente cuidado itinerario se recorrió por cerca de 10 minutos.

Morrissey decidió poner a prueba la paciencia de los presentes, pues dio inicio con una selección de videos, que no estoy segura si son sus favoritos o los que le inspiran algo. Pasados 30 minutos y con un público que chiflaba, Moz apareció vestido con una camisa blanca y unos pantalones tipo cargo. Lo primero que escuchamos fue “Suede”, que fue coreada y tarareada como si la vida se les fuera en ello. Pasados algunos de sus éxitos, interpretó “Let me kiss you”; tocó su cuerpo y de pronto se quitó la camisa que luego aventó al público. Después hizo una declaración sobre su posición en contra de los encuentros taurinos y cantó “The bullfighter dies”. Cerró su presentación con “First of the gang to die”; la gente gritó una y otra vez para que saliera pero nunca volvió.

El cierre estuvo a cargo de Empire of the Sun. El escenario era una especie de pirámide de color neón con una especie de sol, luces y humo. Al centro apareció Luke Steele junto a cuatro bailarinas que hicieron vibrar a todos los que en un principio esperaban cautelosos. La gente coreaba, pero bailaban más.

A la mitad y justo después de interpretar su canción más conocida “Walking on a dream”, la gente que se había reunido frente al escenario Guadalajara-Zapopan comenzó a disiparse, no sé si por la idea de que sería más sencillo irse más temprano que cuando concluye la presentación o porque era la única que conocían. El show continuó con cambios en los atuendos de las bailarinas y con los más fanáticos bailando sin parar.

El Roxy Fest recurrió mucho a la nostalgia para armar su alineación, fórmula que les funcionó y que se ve reflejada en las bandas que la gente quiere ver para la próxima edición. A mi parecer, hace falta trabajar en la personalidad del evento, sobre todo en comunicación, ya que aunque no faltaba señalética, ésta no eran carismáticas.

Por otro lado, me pregunto si esperaban menos gente o por qué las áreas de descanso eran tan pequeñas; lo mismo sucedió con la oferta para alimentación y bebidas: largas filas para adquirir comida y que hizo que muchos tuvieran que perderse de uno o dos de sus artistas favoritos.

Lo que más me causó conflicto fue ver al término del festival una enorme cantidad de basura compuesta por vasos de cerveza; era tanta que no sabías qué estabas pisando al acercarse al escenario. Supongo que faltó pensar en un vaso conmemorativo para disminuir la generación de seiduos.

El Roxy Fest pasó la prueba y probablemente en 2018 se realizará de nuevo a este festival.

Fotografías de Noé Blanco para Kä Volta

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About The Author

La gente me conoce por mi a.k.a. Ana Volta, editora en jefe de Kä Volta, estudié Licenciatura en Diseño Gráfico, y me he especializado en algunas cosas (muy variadas), entre ellas Diseño Web, Desarrollo de Aplicaciones Móviles (oh si… ), y por otro lado Dirección de Arte para Fotografía de Moda, así como publicidad y comunicación de Moda. #cholofriendly #MondayOnHeels #NappyMealTime #NappyGirl