Tartas frías de toronja con crema de manzanilla

Published On abril 4, 2017 | By Miss Plaquetas | Cocina

Cuando me dijeron que en Kä Volta le entraríamos al slow food, no lo tenía claro; ¿qué es eso?

Resulta que el slow food es un movimiento contrario al fast food, cuya finalidad es lograr que la gente cocine en sus casas y deje de comer tanta comida rápida. Pero no solo eso, también se concentra en el consumo local. Y si en algo somos buenos los mexicanos, es tanto en cocinar rico como en tener acceso a mercados, recauderías, tianguis y más locales que nos facilitan esta actividad saludable.

¿Saben qué es lo más padre del slow food?, que comerás más sano, rico y fresco gracias a la compra de comestibles producidos en tu región. La mejor parte es que ayudas a la economía local y a las familias que se dedican a producir los alimentos.

La receta que les traigo este mes demuestra que, aún viviendo en la ciudad, uno puede hacer postres sencillos, saludables y muy slow food: al respetar los ingredientes que usaremos, respetamos su preparación y su consumo. A su vez, es una receta que se prepara lentamente y a conciencia, pero con un resultado increíble e inesperado.


Tartas frías de toronja con crema de manzanilla

Tiempo de preparación:

Al ser un postre frío y que necesita reposo; un día entre preparación y refrigeración. La ventaja de esta receta es que mientras dejas reposar las tartas, puedes preparar la crema de toronja; y mientras ésta descansa, haces la de manzanilla. ¡No hay pérdida de tiempo aquí!

Ingredientes

Para la masa de las tartas:
1 1/2 tazas de harina tamizada/ernida
1 1/2 tazas de azúcar glass tamizada/cernida
1/4 de cucharadita de sal
1 clara de huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 barra de mantequilla fría cortada en cubos
2 cucharadas de agua fría o más si la masa lo requiere

Para el relleno de toronja:
2 tazas de jugo de toronja recién exprimido
1 taza de azúcar morena
5 cucharadas de ralladura de toronja
1 barra de mantequilla a temperatura ambiente
4 claras de huevo a temperatura ambiente
4 huevos enteros a temperatura ambiente
1/4 de cucharadita de sal

Para la crema de manzanilla:
1 taza de doble crema
3 cucharadas de manzanilla natural bien troceada. Ayúdate de tus manos o del procesador de alimentos
2 cucharadas de azúcar glass o miel de abeja

También necesitarás:
Plástico para cocina
Moldes para tartas (5 aproximadamente). Si no tienes, puedes usar moldes de aluminio medianos. O como yo, que no me compliqué, utilice mi charola de cupcakes.
Sartenes antihaderentes
Procesador de alimentos (no es a fuerza)
Batidora
Rodillo

Procedimiento:

Preparar las tartas
Prepara tus moldes untándolos de mantequilla y rociándolos de harina para que la masa de las tartas no se pegue a la hora de hornear y desmoldar. Reserva.

Añade el harina, el azúcar glass y la sal en el procesador de alimentos y combínalos bien. En seguida, agrega la mantequilla en cubitos y vuelve a combinar. Incorpora la clara de huevo, el extracto de vainilla y el agua. Mantén prendido el procesador hasta que todo se integre en una masa bonita de color beige. Si no tienes procesador de alimentos, no te paniquees, puedes hacer esto a mano sobre una superficie plana.

Con las manos, toma la masa y masajéala un poco solo para asegurarte de que todos los ingredientes se mezclen entre sí. Ya que notes que no se pega en tus manos, envuelve la masa en plástico para cocina y refrigera por 30 minutos a 1 hora.

Cuando la masa haya reposado, trabájala en una superficie plana con un rodillo ayudándote de harina para que ésta no se pegue a la mesa. Extiéndela bien y asegúrate de que tenga un grosor que no sea ni tan flaquito como para romperse. Con un cortador redondo, uno de tus moldes o hasta una tapa de plástico, corta la masa y vela acomodando en cada moldecito presionando suavemente con tus dedos para que la masita quede bien pegada a todo alrededor. Pica el fondo de las tartas con un tenedor para que no quede aire en la masa. Refrigera por 30 minutos a 1 hora antes de hornear para que asienten bien.

Pre calienta el horno a 180ºC. Y aquí va un tip: para que tus tartas se horneen bien y no pierdan esa forma tan bonita porque luego tienden a inflarse del fondo, ponles un sobrepeso antes de hornearlas: una bolsita de tela de malla con arroz, frijol o lentejas suelen ser lo más común para este tipo de horneado. Si no tienes, usa circulitos de papel encerado como hice yo y pon las lentejas o el arroz sobre él, esto hará la presión necesaria. Hornea las tartas de 20 a 25 minutos o hasta que veas que la masa haya tomado un color café dorado alrededor.
Ya listas, sácalas del horno, quítales el peso de las semillas y déjalas enfriar por completo a temperatura ambiente.

Preparar el relleno de toronja:
En una sartén a fuego medio, cocina el jugo de toronja y deja que hierva y que reduzca un poquito. Reserva y déjalo enfriar.

En un bol mezcla con una palita de madera el azúcar y la ralladura de toronja haciendo poquita presión. Esto liberará los aceites y la fragancia naturales de la cáscara.

Con ayuda de la batidora, acrema la mantequilla e incorpora la mezcla de azúcar y ralladura. Bate bien hasta que la mantequilla esté esponjosita y haya perdido un poco de su tono amarillo por uno más pálido. Añade poco a poco las claras de huevo, los huevos enteros revolviendo bien entre uno y uno; la sal y mezcla hasta que todo se combine. Por último agrega el jugo -ya frío- de toronja y mezcla. Raspa las paredes del bol con una espátula y revuelve bien. La crema se verá como si estuviera cortada; esto es normal.

En una sartén a fuego medio/bajito, cocina la crema y mueve constantemente para que no se pegue hasta que notes que haya tomado una consistencia pegajosa. Verás esto dentro de los primeros 10/15 minutos de cocimiento. Ten paciencia: la mezcla estará lista cuando se resbale sin problema alguno por la cuchara o espátula que estés usando. Transfiere el relleno a un frasco y refrigera entre 4 horas a toda la noche, preferiblemente.

Para servir el relleno en las tartas ya horneadas y frías, usa una cucharita y reparte la mezcla uniformemente entre todas. Cubre con plástico de cocina y refrigéralas de 4 horas a toda la noche, preferiblemente.

Preparar la crema de manzanilla:
En una sartén a fuego medio, cocina la doble crema y la manzanilla bien troceada. Deja que tome un hervor y retírala del fuego. Pásala a un frasco, cúbrela con plástico para cocina y refrigérala de 4 horas a toda la noche, preferiblemente.

Cuando haya pasado este tiempo, pon la crema en un bol y con ayuda de la batidora, ve añadiendo poco a poco la azúcar glass. Continúa así hasta que logres una crema esponjosita. Entonces estará lista.

Para ensamblar:
Saca las tartas del refrigerador y sírvelas con un poco de la crema de manzanilla en un platito aparte, encima, a un lado… Puedes terminar decorando con flores de manzanilla.

¡Listas! Recuerda que debes mantener las tartas refrigeradas hasta el momento de servir o para conservarlas frescas. En el frío te van a durar hasta cinco días o quizás más dependiendo de la intensidad de tu refri.

Notas:
La idea de esta receta es que consigas el mayor número de ingredientes en tu área local, no en súper mercados ni mini súper, por lo que no te recomiendo usar ni jugo de toronja envasado, ni bolsas de manzanilla de equis marca. La belleza de esta y muchas recetas recae en usar ingredientes que sean amables no sólo con nuestros cuerpos, sino con el ambiente y con la economía locales. Haz un esfuerzo, te aseguro que notarás el cambio en el sabor y hasta en cómo se preparan tus alimentos.

Al usar ralladura y jugo natural, el sabor final a toronja de este postre es fuerte. Aún así, no recomiendo usar más azúcar porque recuerda que cuando dejas reposar los alimentos, los sabores tienden a concentrarse aún más. Así que no te asustes por el sabor final.
Yo use un molde de cupcakes para hacer mis tartas porque creo que quedaron bonitas así, pero claro que puedes usar moldes especiales para tartas (con esta receta te saldrán aproximadamente 5 tartas medianas).

Si la mantequilla que usas para hacer la masa y el relleno de las tartas ya contiene sal, omite la cucharadita de sal que se enlista en los ingredientes.
Estas tartas sabrán y estarán mejor si las preparas un día antes de servirlas para que así tengan las horas suficiente para reposar. Para ganar tiempo, también puedes hacer la crema de manzanilla un día antes y usarla justo antes de servir.

Para las bolsitas de tela con lentejas, frijol o arroz, insistiré en que siempre uses telita de malla o papel encerado y no plástico. Esto es por seguridad del horno y para que a las tartas no les quede un sabor a plástico indeseado.

Miss Plaquetas.

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About The Author

Laura // México, DF // Mejor conocida como Miss Plaquetas en internet // Soy tu contraste entre mi trabajo altruista de donaciones de sangre, mi fascinación por la escena gótica y mi amor por la cocina dulce. Hace poco menos de un año materialice mi amor por los postres y funde Miss Plaquetas Baker, un negocio de panadería y pastelería situado en DF y Área Metropolitana donde cada día hacemos pancitas felices, y traemos a la realidad los sueños pasteleros de la gente. Mi imagen intimida mucho, pero soy súper buena onda y me río fuerte. Me gusta el frío, y el café y el whisky a todas horas. Si me preguntan, la música clásica y el metal a buen volumen son los ingredientes secretos en mi cocina para que todo quede delicioso. Foodie Goodie 4life! Me pueden encontrar en: https://www.facebook.com/missplaquetas/