A 15 años de lanzarse al vacío sin casco ni protección

Published On noviembre 10, 2017 | By Noé Blanco | Conciertos, Música

El grupo canadiende Simple Plan volvió a nuestra ciudad como parte de la gira de aniversario de su álbum debut No Pads, No Helmets, Just Balls, un tour especial, tanto para la banda como para sus seguidores quienes se deleitaron en un show cargado de energía y nostalgia, recordando los éxitos que los posicionaron en el gusto del público, un viaje al pasado, a la época donde ser skato era la moda.

Fotografías de Noé Blanco para Kä Volta

Casi en punto de las 9 de la noche sonaron los acordes de uno de sus grandes hits, el himo al amor adolescente titulado I´d Do Anything, y desde ese momento todos recordamos la adolescencia desenfadada, los videos en MTV y Telehit, la época cuando el pop punk era el rey de las listas de popularidad. Pierre Bouvier, vocalista de la banda se mostraba feliz y emocionado de estar sobre el escenario, feliz de deleitar a sus fans mexicanos y sobre todo feliz de mirar hacia atrás a través de su música y mirar el largo camino recorrido desde aquel primer disco hasta el lugar en el que se encuentran ahora.

Y así un éxito tras otro fueron desfilando durante la noche, los gritos retumbaban en el Teatro Estudio Cavaret, una energía que se contagiaba a través de la música y la emoción de todos los ahí presentes, un viaje en el tiempo colectivo y una oleada de recuerdos que nos invadían con cada canción. Temas como I´m Just a Kid, con el que todos nos identificamos y recordamos lo que era ser un puberto confundido y asustado, o Meet You There que nos transportaba a esa sensación de pérdida.

Si algo logró Simple Plan con ese primer álbum, fue precisamente capturar la esencia del adolescente promedio, ese cúmulo de emociones a flore de piel, de sentimientos encontrados con los que todos lidiamos en algún momento de la vida, y los transformó en canciones, en temas con los que logramos conectarnos, con los que describían nuestro sentir a la perfección, temas que se adaptan a distintos momentos de nuestros años de juventud.

Fue una velada que no quedó nada a deber, una canción tras otra era un estallar de emociones, eran recuerdos, era reconciliarnos con nuestros adolescentes internos, y la vez de dejarlo salir una vez más, dejarlo escapar de ese cascarón que se crea conforme nos hacemos adultos.

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Editor de Música en Kä Volta - Fotógrafo de conciertos - Música, ciencia ficción y cultura pop www.noeblanco.photography