Una oda a las bestias que habitan dentro de nosotros: El Cuarteto de Nos en Guadalajara

Published On noviembre 1, 2017 | By Kä Volta: Redacción | Conciertos, Featuring, Música

Una noche en la que todo en algún punto mejoró fue lo que vivieron los tapatíos durante la presentación de la agrupación uruguaya

Texto: Fernanda Huízar
Fotografías: Carlos Rojo

El punto de encuentro, el C3 Stage. En una terraza que albergaba cervezas hay luces tenues que intentan iluminan la obscuridad de la noche y un barullo de la gente que, previo a un concierto, bebe para combatir los primeros vientos fríos de otoño.

Un grupo de personas entran poco a poco mientras por un acceso de metal divide el lugar.  Un impaciente bombo de batería intenta hacer soundcheck a pesar de tener a los asistentes esperando. El murmullo de la gente en la azotea del C3 Stage hace que no se escuchen al fondo los éxitos de los argentinos Calamaro, Charly García y Luis Alberto Spinetta.

Hay un momento en que por fin se distingue qué canción suena, son cerca de las 21 horas y la gente comienza a chiflar. Detrás del fuerte que protege a los músicos comienzan a sonar los acordes de “Enamorado tuyo” y “Apocalipsis Zombie”. Todos cantan como si ya fuera la hora de ver a los uruguayos.

Nada pasa aún y la emoción ya se puede sentir. Camisas con logos de la banda y pulseras de acceso VIP se impacientan a medida que el tiempo avanza.

21:30 y por fin pudimos acceder al lugar. Unos en la parte de los balcones y otros en la sección general del lugar. Todo dependió del precio que uno deseó pagar y el nivel de fanatismo lo que motiva.

Los Malavibra, banda tapatía, que a pesar de las fallas técnicas y diez minutos de prueba de sonido, dejaron en claro que cuando hay ganas de hacer las cosas bien cualquier cosa es posiblesobre la tarima. Ellos merecen mención honorífica, hay pocas bandas en Guadalajara que tienen la posibilidad de improvisar de la manera que ellos lo hicieron esa noche.

Más espera y humo de cigarro en el ambiente, retrasos y bocinas mal calibradas. Canciones de Los Fabulosos Cadillacs, Molotov y Caifanes (combo ganador).

Alrededor de 30 minutos de espera y por fin se apaga la luz. Eran como las 22:15 horas cuando mascaras de diferentes animales llenaron el escenario. Cuarteto de Nos, integrado por Roberto, Santiago(x2), Alvaro y Topo, sin hacer ningún contacto con el público, abrieron la noche con la pregunta más esperada: “¿Hay alguien ahí?”.

Apocalipsis Zombie es el décimo quinto trabajo de estudio de la banda que vio el mercado este año; una portada naranja, una letra A y una Z que no logran englobar una de las letras más entrañables y solidarias de la trayectoria de estos uruguayos. De este disco se desprendieron los dos primeros temas del concierto, seguido de “El hijo de Hernández” y “Lo malo de ser bueno”.

Deudores, dolores y rencores a gritos dieron pie para que iniciara “Mi lista negra” y “El Innombrable”.

Roberto saluda a los asistentes y agradece que sean partícipes de la primera presentación en México de la agrupación.

Pude darme cuenta de algo muy curioso: la hermandad que existe en el público tras todas las presentaciones del Cuarteto es increíble. Desconocidos que terminan abrazados cantando “No llora” o “Whisky en Uruguay”, brindando y compartiendo vasos de cerveza o celulares para dedicar canciones.

Los integrantes del cuarteto están conscientes de esto y es un hábito que procuran preservar a cada ciudad que pisan. Ser uno con el público.

Las inseguridades, el miedo y la ansiedad son algunos de los blancos a los cuales El Cuarteto de Nos tenían en la mira esta noche y, quizá, todos los shows en los que se presentan. Una voz al unísono, un grito al fracaso, a las guerras perdidas y la vida que intenta patearte cada vez más.

Un giro en la enérgica noche llega cuando una guitarra acústica se hace presente en el escenario y se pide calma, “calma VladimirUno es dueño de lo que calla,  pero esclavo de lo que dice”, canta todo el público, al mismo tiempo que los acordes de la guitarra clásica revolotean en los dedos de Topo.

“Roberto”, “Me amo” y “Gaucho Power” devolvieron al público la capacidad de brincar y crear un pequeño slam pese al espacio tan reducido.

El rey y su dualidad, la obscuridad del encore y los coros de ¡Cuarteto, cuarteto! giran como polillas en la luz. Los cinco integrantes vuelven al escenario, agradecen y se abrazan a la distancia, como la música lo sabe hacer. “Miguel gritar” y “Yendo a la casa de Damián” cierran la noche.

La gente se muestra contenta, satisfecha y sobre todo, con un desahogo emocional significativo.

Lo que rodea a esta noche es un sentimiento muy particular, cada concierto podría estar resumido a lo siguiente: Podrás sentirte como un fracasado en la vida, querer rendirte y tirar todo al vacío. Puedes hacerlo, si es lo que tu alma necesita. Pero recuerda que todo, todo en algún punto mejora. Gracias por eso, Cuartero de Nos.

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