Kakkmaddafakka el indie noruego que sedujo a Guadalajara

Published On diciembre 8, 2017 | By Chava González | Conciertos, Featuring, Música

Una noche de invierno en Guadalajara, la ciudad toma un aroma festivo de vacaciones para los estudiantes, se comienza a pintar con el espíritu navideño, las chamarras y botas son parte de la vestimenta del tapatío y un ingrediente muy especial esta noche acompañaba la temática: la banda noruega de indie, Kakkmaddafakka, presentaría su última producción discográfica llamada Hus ante sus fanáticos.

Por Salvador González, fotografías de Noé Blanco para Ka Volta

En el C3 Stage, llegamos al foro siendo casi las 10 de la noche, pues escuchamos desde afuera los primeros acordes de Galapagos tema del álbum KMF mismo que era el encargado de abrir la noche en un foro que sin problemas superaba las 400 personas, el espacio era limitado en el escenario, entre la numerosa alineación de la banda y sus instrumentos, pero esta situación no afectó en lo más mínimo para que la banda desplegara la energía a la que nos tiene acostumbrados en sus shows, ni para que los seguidores de los originarios de Bergen, no pudieran bailar y cantar sus canciones, y es que desde el primer tema se definió que la noche sería una fiesta.

Con una suave danza, unas palabras hacia el público de Guadalajara por parte de Axel Vindenes y compañía avanzaba el show alborotando la algarabía de los asistentes,  en el tema musical, se continúo con Neighbourhood, Someone New y Young, donde los asistentes tapatíos perdieron el frío y brotaba la emoción de ver a una gran banda en la presentación.

Tras un par de cambios de instrumentos, las guitarras comienzan a sonar con tonos limpios, al ritmo de una percusión bastante alegre en sonido por parte de la batería de Kristoffer Van Der Pas; Looking at me speak no words communication through your body” comienza a escucharse esta frase en C3 Stage, All I Want To Hear estaba sonando en el auditorio, y con ella el acompañamiento de voz de la mayoría de los asistentes. “Sin duda era una de las que más quería que tocaran, es mi favorita de ese disco”, fue lo que comenta José, un chico a mi derecha que se encontraba un tanto alegre por la combinación de cerveza y la emoción de presenciar en vivo a la banda noruega.

Finalmente tras algunos temas más, la iluminación del lugar se torna en un azul obscuro, contrastando con un pequeño destello blanco, comienza a sonar el riff de May God, la gente se pone a brincar y desde un particular punto fue una de las favoritas de la noche, un ritmo que sin lugar a dudas demuestra la influencia que tienen estos noruegos por el estilo de The Whitest Boy Alive.

Tras un par de temas más en los que algunos asistentes mostraron cara de incredulidad o confusión con unos arreglos distintos a la versión del álbum de canciones como Boy, está puesta la mesa para uno de los mayores éxitos de los noruegos, Restless, la primera canción de su disco debut, hace que explote por completo el C3, los rasgueos golpeados de una guitarra rítmica, el pegajoso lick del bajo y sobretodo contagiosa tonada de la letra, hicieron que las más de 400 almas que disfrutaban de la fiesta de Kakkmaddafakka entonaron a todo pulmón mientras brincaban y extendieron el puño, las manos o bien el celular grabando hacia el escenario.

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About The Author

Comunicólogo, apasionado de la música y los deportes, comunicador autónomo y en ocasiones poco ético. "El único objetivo de mis notas es que las interpretes según tu propia perspectiva".