Llega enero y con él, Papa Topo a México

Published On enero 9, 2018 | By Kä Volta: Redacción | Conciertos, Featuring, Música

Más que chida, una noche guay fue la que se llevaron los tapatíos y los propios artistas, gracias a una presentación estrambótica

Por: Zazil Martínez
Fotografías: Alina García

Quienes estuvimos presentes en el Anexo Independencia la noche del 4 de enero de 2018, aprendimos varias lecciones para comenzar el año: que las chicas vampiras son las más “guay”, que lo mejor del verano es comer helado, que los chicos de Plutón aceleran el corazón y que los Robots quieren encontrar el amor.

No sólo eso, también nos dimos cuenta de que el funk fluye directamente de unos Malditos Dandys de Ciudad Nezahualcóyotl, y que la música disco sigue viva y más fuerte que nunca en el corazón de cinco chicos de Monterrey.

Todas estas valiosísimas perlas de sabiduría las obtuvimos de tres increíbles bandas: los españoles Papa Topo en su primera visita a México, y las bandas mexicanas Aguilar y sus Malditos Dandys y Driver, encargados de preparar a la audiencia para una noche de ritmo y mucho, mucho baile.

“Maravilloso” y “muy guay, muy acogedor” son frases con las que Sònia Montoya (bajo y coros) y Júlia Fandos (flauta transversa, pandereta y voz) describen al público mexicano, mismo del que están sorprendidos por su maravillosa respuesta durante sus conciertos en Tijuana, Toluca y Monterrey.

“Nos daba un poco de miedo”, afirma Adrià Arbona (composición, teclados y voz). “Por internet parecía que la gente esperaba que viniéramos, pero no sabíamos si cuando lo hiciéramos realmente sería así o realmente no habría nadie”

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Sin embargo, y con justa razón, fueron recibidos como sólo los mexicanos sabemos hacerlo; “Son mucho más fríos en España”, comenta entre risas Oscar Huerta (guitarra y coros).

La trayectoria de Papa Topo se remonta a 2008, pero fue en 2016 cuando su primer LP de estudio vio la luz: Ópalo Negro, que es un viaje sonoro que va del punk, al shoegaze, disco, bolero, a la movida madrileña y al folk catalán en 37 –muy intensos– minutos.

Adrià acepta que durante mucho tiempo sólo escuchó indie pop de los 80 y 90: “No me gustaba nada que no fuera eso, después me di cuenta de que era una tontería y gracias a internet comencé a descubrir y escuchar música de todo tipo, lo cual ayudó mucho al sonido de Ópalo negro, ya que tiene influencias más variadas”.

Entre sus influencias musicales mencionan a Alaska y Dinarama, Los Pegamoides, Los Beatles, Camera Obscura, La Casa Azul (uno de los más grandes referentes de la escena indie pop española de los últimos años) y hasta La Oreja de Van Gogh.

Y aunque fue un poco difícil para ellos poner sobre la mesa quiénes los hicieron pensar “yo quiero hacer eso”, todos admitieron que desde pequeños la música había estado presente en sus vidas, marcándolos en todos los aspectos de su vida. “Esto es un sueño hecho realidad de mi época adolescente”, nos confesó Júlia.

“Las canciones que hago son cosas de mi vida: pequeñas historias, pequeñas situaciones, el momento por el que estoy pasando. Muchas veces no me gusta hablar literalmente sobre lo que quiero decir e invento una historia que hable de eso pero de forma disimulada; saco la idea de una cosa y hago que crezca mucho y que al final no se reconozca de dónde salió”, contestó Adrià al preguntarle de dónde surge la inspiración al momento de escribir las canciones de Papa Topo, tan cargadas de historias, nostalgia y una narrativa espectacular.

De la música a la pantalla grande

Esta capacidad de contar historias por medio la música permea otro aspecto también explorado por Arbona: el cine.

La Maldita Primavera, filme de Marc Ferrer, es el debut cinematográfico de todos los miembros como protagonistas y colaboradores en su banda sonora.

“Es una película muy loca y surrealista con una trama muy alocada, pero en el fondo también habla de historias cotidianas nuestras”, cuenta Adrià quien, casualmente, de niño quería ser director de cine, un sueño cumplido más para él.

Irónicamente, Sònia quería ser abogada o maestra de matemáticas; Óscar, astrónomo o astronauta, y Jùlia, médica o cantante de ópera (comprobamos sus dotes operísticos durante la entrevista).

Menos mal que ninguno de ellos cumplió este tipo de sueños tempranos, ya que de verdad se nota el cariño y dedicación de todos a este singular proyecto.

Unas horas después de habernos sentado en el piso del escenario para platicar sobre su trayectoria, tacos y Coby (la mascota más genial), llegó el momento esperado durante meses: el concierto.

El show en GDL

Los encargados de abrir el escenario y la pista de baile fueron los regios de Driver, una joven banda (en trayectoria y edad promedio) que nos hizo sacudirnos como John Travolta en Saturday Night Fever al ritmo de las canciones de su EP Pasajero, que contiene cinco canciones que demuestran que la música disco sí fue genial y que esta generación tiene mucho que aportar a este género, reinventándolo con un sonido fresco y pegajoso, con letras cargadas de sensualidad; perfectas para sacar a alguien a bailar.

Luego se presentaron Aguilar y sus Malditos Dandys, un cuarteto que mezcla la psicodelia, el rock, funk y sonido de los 70 en México, quienes imprimen un sello que deriva en un sonido familiar y nostálgico.

Con esta gira, acompañando a Papa Topo, el proyecto se consolida como oficial, ya que sólo han lanzado una canción, “Cuéntame”, con la que ya han conquistado los oídos y los escenarios alrededor de la República.

Esto se debe a la trayectoria de sus miembros, quienes ya habían participado en varios proyectos musicales y a quienes, sin importarles ser nuevos y sólo contar con un sencillo, decidieron lanzarse a la aventura y recorrer el país para darse a conocer, con una muy favorable respuesta del público.

Finalmente cuatro figuras en leotardos coordinados subieron al escenario e inundaron el recinto con las suaves notas del piano y la flauta transversal, calmando un poco los ánimos y llenando el corazón de nostalgia gracias a “Canción para Jordi”, un tema excrito para un antiguo novio de Adriá Arbona, quien solía llamarle Papa Topo de cariño.

Después de este melancólico momento, los españoles no dieron un minuto para respirar, ya que a lo largo de la noche nos hicieron cantar a todo pulmón canciones que recorrieron toda su historia musical, desde las tiernas “Oso Panda” y “Lo que me gusta del verano es poder comer Helado”, pasando por las nostálgicas “Quédate cerca de mí”, “Robot” y “Enero”.

Las increíblemente dramáticas como “Mátame”, “Cariño” y “La Llamada”, las que nos pusieron a bailar como “Chico de Plutón”, “Lágrimas de Cocodrilo” y “Sangre en los Zapatos”. Y clásicos españoles como “Caca, pedo y culo” y “Super disco chino de Enrique y Ana”. Todo esto y más sin hacer mas que una pausa rápida para cambiar de vestuario.

Quien haya visto videos de sus presentaciones en España y esperado una réplica de ello en Guadalajara, seguramente salió habiendo recibido muchísimo más que eso, una sonrisa enorme en el rostro, las piernas temblorosas de tanto bailar y ¡sangre en los zapatos, mi amor!

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