King Gizzard and the Lizard Wizard: un estridente caleidoscopio

Published On octubre 10, 2018 | By Kä Volta: Redacción | Conciertos, Featuring, Música

Si Albert Hofmann le hubiera puesto un Frutsi® a la llanta de su bicicleta en 1943, seguramente habría alucinado con los sonidos de King Gizzard and the Lizard Wizard como lo hicimos nosotros el pasado martes en C3 Stage.

Por Ramiro Covarrubias, fotografías cortesía de Noé Blanco

Como cada año el festival Hipnosis armó un lineup de primera  que incluía entre otras novedades al grupo australiano King Gizzard and the Lizard Wizard, sin embargo, la sorpresa fue que el grupo, en su afán de hacer tanto ruido en nuestro país como fuera posible, decidió embarcarse en una pequeña gira que hizo escala en Guadalajara.

SOLD OUT: Su primera visita en Guadalajara fue un merecido y alentador lleno total en el C3 Stage. Contrario a lo que normalmente se ve en un martes tapatío casual, el recinto de avenida Vallarta estaba a reventar, y es que para los fans mexicanos era casi un sueño cumplido ver a este combo australiano pisando un escenario local,  ya lo pedían nuestros oídos. Confíemos con esta buena respuesta se repita la jugada de traer una o dos bandas del Hipnosis a la «perla tapatía».

Los encargados de calentar el ambiente fueron el trío local de Par Ásito, quienes presentaron canciones de su nuevo álbum y se llevaron nuestros aplausos. En lo personal, creo que les caería de maravilla un cuarto instrumento, o bien, el uso de secuencias digitales que sean transversales y unifiquen su poder auditivo; algo como lo que logra la flauta en “Stairaway to Heaven“ de Led Zeppelin o el ruido blanco en “Hurt” de Nine Inch Nails, pero fuera de eso su propuesta es más que interesante y rompe un poco con el esquema de la escena local donde el reggae y el pop rock se apoderan de los espacios.

Puntuales a las 10 de la noche, saltaron al escenario los australianos de KGATLW, arrancando su set con Rattlesnake, Sleep Drifter y Doom City, del álbum Flying Microtonal Banana. Sin pausas y sin encore, como acostumbran, nos llevaron a un viaje de colores caleidoscópicos y poderosos riffs en quince canciones que abarcaron desde los inicios de su trayectoria hasta su sonido más reciente, llegando al clímax de la noche con Robot Stop y Gamma Knife para despedir a la banda con un ‘crowd surfing’ y ovaciones.

El show es una explosión energética, cada uno de los integrantes del grupo se entregan al 1000% en escena, y para los que aún estaban un tanto escépticos de lo que verían esa noche, se encontraron con un show de primera, lleno de visuales, de color, literalmente un caleidoscopio viviente, con sonidos psicodélicos potentes pero armónicos.

Esperamos que regresen pronto a México y a nuestra ciudad, ahora que ya conocen la calidez del público tapatío. Sin duda, ahí estaremos.

 

 

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