Más allá del zapato, el hombre que convirtió los tacones en arte. Hay nombres que se susurran entre pasillos de terciopelo y luces de camerino; Chanel, Dior, Galliano y por supuesto Manolo, no se necesita mencionar su apellido.
Cuando una mujer dice que lleve unos Manolos, no está hablando solo de zapatos, está hablando de una declaración, de una historia de amor entre el pie y la fantasía.
Pero ¿quién es el hombre detrás de los tacones hacen suspirar y que siguen siendo el objeto de deseo de editoras de moda y estrellas de Hollywood?
Un artesano con alma barroca
Nacido en las Islas Canarias en 1942, Manolo Blahnik creció entre plantaciones de plátanos y ediciones antiguas de Vogue. Su infancia no fue con balones ni bicicletas, sino con figurines de moda. Mientras otros soñaban con superhéroes, él soñaba con stilettos.
Estudió literatura y arquitectura, pero el destino lo impulsó hacia la moda. En los años 70, Diana Vreeland, la legendaria editora de Vogue USA, vio sus bocetos y le dijo: “Haz zapatos ¡concéntrate en eso!”, y Manolo obedeció. El resto es historia… vio su potencial creativo.
El zapato como escultura
Lo que diferencia a Manolo no es solo su atención al detalle, sino su obsesión por la forma. Cada zapato es diseñado y dibujado por él a mano, como si fuera un boceto de Da Vinci. Los tacones son delgados como un suspiro, son perfectos como una nota de violín.
Sus referencias son elegantes; desde un cine clásico hasta una pintura, pasando por María Antonieta, la ópera y el ballet. Cada colección es una ópera de cuero, seda y satén.
Más que moda, un mito
Para muchas, usar un par de Manolos es como llevar una joya en los pies, pero también es llevar una parte de la historia viva. En una era dominada por logos y sneakers chunky, Manolo sigue fiel a su visión romántica, refinada y única.
No diseña para la tendencia. Diseña para la mujer que entra a una habitación sin necesidad de anunciarse, su zapato lo dice todo.
Un legado que nunca pierde estilo
En un mercado saturado de colaboraciones y zapatillas virales, Blahnik es sinónimo de permanencia. Cada colección es un recordatorio de que la elegancia no está en lo nuevo, sino en lo eterno. Y él, sin duda, es eterno
Y entonces… ¿Quién es Manolo Blahnik?
Es el poeta del tacón, el último romántico del diseño, el mago que convierte centímetros de altura en empoderamiento. Es un nombre que no se pisa, se camina con él. | #KaVolta 🤍, por Daniela Cardoso.