Enero llega con olor a café recalentado y promesas recicladas. En la Selva Corporativa, el año nuevo no empieza con brindis ni con uvas: empieza con una reunión. La famosa “Reunión de Kick Off”, ese ritual donde los PowerPoints se vuelven templos y las frases motivacionales, dogma.
El jefe abre con la misma ilusión de todos los años:
“Este año sí vamos a innovar.”
“Este año sí reduciremos reuniones.”
“Este año sí cuidaremos al empleado.”
Y todos asienten, sabiendo que en cuanto llegue la primera quincena, el entusiasmo se evaporará junto con el presupuesto.
El PowerPoint luce nuevo, pero el contenido es fósil:
“Excelencia operativa”, “Sinergia transversal”, “Cultura de colaboración.”
El mismo humo, ahora con tipografía 2026. La diferencia entre el año pasado y este es una diapositiva de más y tres empleados menos.
En la pantalla, los KPIs brillan como si fueran constelaciones de esperanza, pero abajo, en el chat de la reunión, todos escriben lo mismo:
“¿Esto ya lo habían dicho el año pasado?”
“¿Alguien sabe si hay coffee break?”
El “plan de acción” promete transformación, pero lo único que cambia es el nombre del archivo:
Plan_Estrategico_V5_Final_Definitivo_Ahora_Sí_2026.pptx.
Y ahí estamos todos, fingiendo motivación, aplaudiendo a los líderes que repiten “resiliencia” como si fuera una palabra mágica tipo abracadabra. La energía colectiva dura exactamente hasta que alguien manda el primer correo con copia oculta. Entonces, sí, empieza el año.
Después vienen las metas. Esas que se lanzan con la misma facilidad con la que se ignora la realidad:
“Duplicar resultados.”
“Reducir costos al 1000%.”
“Entregar en menos tiempo con menos gente.”
Los jefes las presentan como “desafíos”, pero todos sabemos que son penas capitales disfrazadas de oportunidades de crecimiento llenando Excel con números imposibles.
En la selva corporativa, el futuro no se proyecta, se recicla con efectos de transición. Y cada enero, entre los nuevos propósitos y las mismas juntas, todos volvemos al mismo lugar, PowerPointlandia el eterno entorno donde la sensación de esperanza se actualiza, pero el archivo sigue igual de corrupto.
Enero siempre trae la misma presentación y el mismo espejismo de que las cosas pueden cambiar sin cambiar nada. El resto del año solo se encarga de demostrarlo o quizás el verdadero plan estratégico sea ese, seguir fingiendo que la siguiente versión del archivo cambiará algo hasta la realidad del siguiente año.
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