Todos tenemos o hemos tenido en nuestro closet una camisa blanca. Desde quienes la hemos usado como parte del uniforme escolar, hasta quienes la adquirimos para rockearla en nuestros atuendos diarios.
Me gusta referirme a la camisa blanca como una pieza comodín. Porque puede salvarte de un “no sé qué ponerme”, “para una junta”, de un “¿nos vemos hoy?”, y hasta para un evento planeado. Sin embargo, al final, rockear una camisa blanca no es tan sencillo, pero afortunadamente se puede aprender a hacerlo.
Por: Ana Volta, @anavolta
Antecedentes

Esta prenda también siempre ha tenido una estrecha relación con la corbata o la ausencia de ella. Otra diferencia de la prenda original, es que tanto cuello como puños estaban separados. Se cambiaba el estilo de cuello según la necesidad del portador, el momento del día ó la ocasión.
En el caso de la camisa femenina, fue una inspiración de la versión masculina. se popularizó a inicios del siglo XX por el uso de prendas con chaqueta, aunque seguía siendo una prenda interior, y curiosamente era de colores pastel, rara vez blanca. Más adelante cuando la mujer entró a un papel laboral más importante la camisa era la prenda básica para este tipo de labores. La consagración de la camisa fue en los años 50s cuando se le empezaron a poner colores más alegres.
La icónica camisa blanca de Carolina Herrera

Su contribución a la moda nos ha enseñado que se puede llevar en todos – no importa el tipo de cuerpo o género -, en cualquier momento y para cualquier ocasión.
¿Cómo me pongo la camisa blanca? ¿Hay reglas? ¿Cómo las rompo?
Al principio la camisa blanca tenía algunas reglas de uso, y ahora que conoces un poco de su historia, entiendes por qué es considerado uno de los básicos más importantes en tu closet. También por qué suele referirse a ella como una prenda para el trabajo o la oficina. Su versatilidad, frescura, comodidad, al paso del tiempo la han convertido en atrevida y poderosa.
Así que entender las “reglas” y formas de la camisa te dan la oportunidad de romperlas más adelante. Así que antes de hablar de cómo se usa o cómo se lleva una camisa blanca, es importante que conozcas la anatomía de esta pieza de indumentaria, por lo que te recomiendo que le des un vistazo a este artículo que escribí con anticipación al respecto. https://www.kavolta.com/2017/07/anatomia-de-una-camisa/
La camisa blanca se puede llevar con jeans, falda, short, bajo otra prenda, al revés, cerrada, abierta, con un solo botón, con sneakers, zapato formal o sandalias.
Con corbata, prendedores o abierta

Suelta, ceñida, larga o corta

Los puños y las mangas

Lo primero que hay que hacer es desabotonar la camisa de manga larga y doblar hasta que el doblez llegue al pliegue de nuestro brazo o codo. Hacemos un segundo doblez a la mitad y listo. Mangas recogidas.
Por supuesto, cada quien dobla como quiere… y si la ideas que sea bola bombacha…
Una camisa blanca, muchas opciones

Siempre blanca… más lo planchado es opcional
La única regla que tiene la camisa blanca es que… ¡debe verse blanca! Lo cual es una de las tareas más difíciles, ya que el textil blanco tiende a repercutirse o mancharse al paso del tiempo. Es por ello que es importante que le des un mantenimiento adecuado cada cierto tiempo. Si se mancha de inmediato limpiarla y no dejar que permanezca mucho tiempo en la ropa sucia.
Recomiendo también plancharla, aunque hay versiones 100% algodón que el estar arrugada le da personalidad. Tu elige la opción. (Solo en caso de ser formal, debe ser planchada eh!).
¿Qué te pareció? De una camisa blanca puedes obtener miles de looks, y para saber rockearla solo necesitas estas reglas, darle mantenimiento y luego… ¡romperlas! Comparte tu look en camisa blanca etiquetando @ka_volta y utilizando #KaVoltaModa 🖤
Gracias los chicos de @igersmodamexico por inspirarme para escribir este artículo.