Ya no me importa tener casa, después de leer a María Luque

Published On marzo 26, 2018 | By Alejandra Carrillo | Literatura

Casa Transparente, María LuqueEl libro ilustrado está siendo distribuido por Sexto Piso en México

Las últimas dos fueron semanas difíciles: después de cuatro años tuve que regresar a casa de mis padres y traerme conmigo nada más que un par de maletas con ropa y unas cajas de libros.

En mi generación, de cierta manera, el éxito económico e incluso el social se mide por la independencia de que seas capaz de lograr. Regresar a mi barrio de la infancia, después de años de haber estado lejos, me devastó: sentía que perdía mi hogar —además de mi más larga relación amorosa—, que éste no me alcanzaba para uno nuevo para mí sola y que a donde iba no volvería a serlo jamás.

En la costumbre de los horarios, en el siempre complicado cálculo de las distancias y el estrés de saberme en un lugar ajeno, con dinámicas que no me incluyen, llegó por correo el nuevo libro de María Luque, del que muchos habían estado hablando en Twitter y en Instagram: y me sanó.

La lectura de Casa transparente, editado recientemente por la editorial Sexto Piso, toma apenas una hora, pues es un libro breve ilustrado y, en definitiva, con una estética única gracias a su simplicidad, colorido minimalismo, que le valen todos los adjetivos que le atribuyen en la mayoría de las reseñas que se hicieron al respecto y que le valieron la obtención del primer Premio Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas.

Casa Transparente, María Luque

La historia es muy breve, María Luque, en una serie de episodios, narra parte de su vida: el de la Argentina es un trabajo genial, pues viaja por el mundo cuidando las casas de sus amigos que viajan. Paga las cuentas, riega las plantas y cuida a los gatos de los demás, mientras vive sin llegar a acostumbrarse nunca en barrios fascinantes y a las nuevas culturas.

María Luque dice que en el momento de su vida que retrata en el libro no tenía casa. O tenía muchas casas, incluyendo en algunos episodios la intemperie.

Lo que cuenta en los varios capítulos ilustrados son las formas en las que ella se explicó su condición de nómada: cómo vivía cada trivial decisión de entonces, incluso comprando el shampoo y cómo contestó a los cuestionamientos de todas las personas que al conocerla sentían el derecho de hacer comentarios al respecto.

En el fondo hay sarcasmo y hasta ironía en cómo Luque plasma aquí algunas de las cientos de preguntas que tuvo que responder respecto a su vida. Porque a todos nos dijeron que tenemos que tener casa, que tenemos que buscar una, que es parte de un objetivo universal, algo que, en algún momento de tu vida, vas a querer, al igual como se supone que son los hijos o un empleo estable. Pero al carajo con eso. ¿No se supone que nosotros éramos diferentes por desafiar esos objetivos? Desafiar eso me parece sumamente valiente.*

Me hizo mucho sentido la imagen de viajar a tus muchas casas con una sola maleta y abandonar todo lo demás. Me hizo mucho sentido no tener casa y pensar que en el futuro, si decido alquilar una habitación o una nueva casa con nuevos compañeros de casa, tampoco la tendré del todo.

El trago amargo ya pasó y ahora la posibilidad de la deserción a ese deseo, que he creído mío durante todos estos años, me sienta casi con felicidad.

*Nota: Este libro se basa en hechos reales y autobiográficos que pasaron hace años en la vida de Luque quien ahora vive en Buenos Aires en donde trabaja, exhibe, es ilustradora editorial y coordina talleres. Me sigue pareciendo valiente, tho.

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About The Author

Periodista de Cultura que escribe reseñas feas de libros bonitos. Reportera en el Diario NTR Guadalajara. Me encantan el arte, los libros y los tragos. Cronista de mi ciudad.